Cuando alguien sale de una consulta con la frase «usted no es candidato», casi siempre lo que le dijeron es que no es candidato a una técnica concreta. Rara vez significa que no haya nada que hacer. La pregunta útil, y la que con más frecuencia se queda sin hacer, es esta: ¿candidato a qué no, y por qué?
Soy el Dr. Juan F. Batlle Logroño, oftalmólogo subespecializado en córnea y cirugía refractiva. Este artículo recorre los motivos más frecuentes de un no, qué alternativa suele existir para cada uno y cómo pedir una segunda opinión que sirva de algo.
Antes que nada: un no bien fundamentado es una buena señal
Vale la pena decirlo con claridad porque va contra la primera reacción.
Una cirugía refractiva se decide en el estudio previo. La topografía corneal existe, entre otras razones, para detectar córneas con una deformación temprana que no deben recibir láser, porque aplicarlo puede empeorar esa deformación. Cuando alguien le dice que no, en general es porque midió y encontró algo.
El escenario que sí debería preocuparle es el contrario: que le aprueben una cirugía refractiva sin haberle hecho una topografía corneal. Si eso ocurre, la pregunta que conviene hacer es por qué.
Los motivos más frecuentes, y qué suele haber después
Córnea delgada
Es de los motivos más comunes. Cada dioptría corregida con láser consume tejido corneal, y hace falta dejar un remanente seguro. Si el espesor de partida no lo permite, el láser queda descartado.
El espesor corneal no se puede aumentar para recibir láser. Existen técnicas que añaden tejido al estroma, como los segmentos intracorneales, pero su objetivo es regularizar la forma de la córnea, no convertirla en candidata a una ablación. Lo que sí existen son caminos que no consumen córnea: los lentes implantados dentro del ojo, que corrigen la graduación sin tocar el tejido corneal, y en correcciones pequeñas, algunas técnicas de superficie que consumen menos.
Topografía irregular o sospecha de queratocono
Es el motivo más importante de todos, y el que menos conviene discutir. Aplicar láser sobre una córnea con una ectasia no diagnosticada puede acelerar la deformación.
Aquí el camino cambia de dirección: antes de pensar en corregir la graduación, hay que saber si esa córnea está progresando. Eso se responde repitiendo la topografía en unos meses. Si progresa, el objetivo pasa a ser estabilizarla. Con la córnea estable, se vuelve a la conversación de rehabilitación visual, y ahí sí hay opciones, incluidos los lentes implantados y los lentes de contacto especiales.
Graduación que todavía cambia
Se exige estabilidad refractiva documentada antes de operar, porque corregir una graduación que sigue avanzando compromete el resultado.
La alternativa es el calendario. Documentar dos o tres refracciones en el tiempo y volver cuando esté estable. Es un no con fecha de revisión, no un no definitivo.
Ojo seco significativo
Un ojo seco marcado empeora tras algunas técnicas y además degrada la calidad de las mediciones preoperatorias, lo que afecta la precisión del cálculo.
Suele ser un no reversible. Se trata la superficie ocular, se vuelve a medir, y con frecuencia el panorama cambia.
Graduación demasiado alta para el láser
A mayor corrección, más tejido se necesita. A partir de cierto punto, la balanza se inclina hacia otra estrategia.
La alternativa habitual es el lente implantado dentro del ojo, que se emplea precisamente en este escenario.
Hallazgos en la retina
En la miopía alta es frecuente encontrar alteraciones periféricas de retina que conviene revisar y, si procede, tratar antes de cualquier cirugía refractiva.
Es una pausa, no una negativa. Se trata lo que haya que tratar y se retoma la conversación.
La edad y la vista de cerca
Un motivo distinto a los anteriores. Después de los cuarenta y tantos aparece la presbicia, y corregir la miopía para lejos no la evita. A veces el no es en realidad un ajuste de expectativa.
Lo que hay son estrategias distintas, incluidas las que se plantean junto con la cirugía de catarata cuando llega el momento.
Cómo pedir una segunda opinión que sirva
Una segunda opinión es una revisión de la interpretación de unos datos. Sin los datos, empieza desde cero y le repetirán todos los estudios.
Lleve consigo:
- El motivo exacto por el que le dijeron que no. Si no se lo dijeron con claridad, pídalo por escrito.
- La topografía o tomografía corneal, en imagen o en archivo.
- La paquimetría, el espesor de su córnea.
- Sus refracciones anteriores, con fechas. Sirven para demostrar estabilidad.
- Sus antecedentes: enfermedades, medicamentos, cirugías oculares previas.
Y vaya con una pregunta concreta en lugar de una general: no «¿me puedo operar?», sino «¿a qué técnicas soy candidato, y qué me descarta de las otras?».
Una advertencia que corresponde hacer
Existe la tentación de consultar hasta que alguien diga que sí. Conviene entender qué se está haciendo en ese caso.
Si el motivo del no fue una contraindicación real, encontrar a alguien dispuesto a operar no la elimina. Una ectasia posterior a un procedimiento refractivo es una complicación seria y de manejo complejo. Suele aparecer años después, en promedio alrededor de tres tras un LASIK, aunque se han descrito casos desde las primeras semanas.
Buscar una segunda opinión para revisar un criterio es sensato y recomendable. Buscar hasta obtener una respuesta determinada es otra cosa, y el riesgo lo asume el ojo.
Qué preguntar en la consulta
- ¿A qué técnica exactamente no soy candidato, y a cuáles sí?
- ¿Cuál es el hallazgo concreto que me descarta?
- ¿Es reversible? ¿Se puede tratar y volver a evaluar?
- Si no lo es, ¿qué alternativa existe para corregir mi graduación?
- ¿Cuándo conviene que me vuelva a evaluar?
Lo que conviene retener
Un no fundamentado contiene más información que un sí rápido. Dice que alguien midió su ojo y encontró algo que cambia la indicación.
Lo que corresponde después es averiguar el motivo exacto, saber si es reversible, y preguntar qué camino queda abierto. En mi experiencia, casi siempre queda alguno.
Si le descartaron el láser, la página sobre operación de miopía en Santo Domingo explica qué alternativas existen y qué evalúa el estudio previo de cada una.
Fuentes
- American Academy of Ophthalmology, Refractive Management/Intervention PPP Panel. Refractive Surgery Preferred Practice Pattern. AAO, 2022 (actualizado 2024).
- Randleman JB, Woodward M, Lynn MJ, Stulting RD. Risk assessment for ectasia after corneal refractive surgery. Ophthalmology. 2008;115(1):37-50. DOI 10.1016/j.ophtha.2007.03.073.
- Santhiago MR, Giacomin NT, Smadja D, Bechara SJ. Ectasia risk factors in refractive surgery. Clinical Ophthalmology. 2016;10:713-720. DOI 10.2147/OPTH.S51313.
- Barsam A, Allan BD. Excimer laser refractive surgery versus phakic intraocular lenses for the correction of moderate to high myopia. Cochrane Database of Systematic Reviews. 2014;6:CD007679. DOI 10.1002/14651858.CD007679.pub4.
- American Academy of Ophthalmology. Dry Eye Syndrome Preferred Practice Pattern. AAO.
Aviso: este contenido tiene fines educativos e informativos. No sustituye la consulta, el diagnóstico ni el tratamiento oftalmológico profesional. Cada caso requiere evaluación individualizada.
Artículo del Dr. Juan F. Batlle Logroño, oftalmólogo subespecializado en córnea y cirugía refractiva. MD por Tulane University y Fellow en Córnea del Bascom Palmer Eye Institute de la Universidad de Miami. Director Médico del Banco de Córneas de la República Dominicana.