Córnea·7 min de lectura·Septiembre 2026

Astigmatismo que no se corrige: cuándo conviene descartar un queratocono

Hay un astigmatismo que se corrige con lentes y otro que no. Qué los diferencia y cuándo conviene pedir una topografía corneal.

Dr. Juan F. Batlle Logroño
Dr. Juan F. Batlle Logroño
Oftalmólogo, Subespecialista en Córnea y Cirugía Refractiva

El astigmatismo es una de las razones más frecuentes por las que alguien usa lentes, y en la mayoría de los casos se corrige bien. Existe, sin embargo, un patrón distinto: un astigmatismo que aumenta entre revisiones, cambia de eje y deja la visión corta aunque la fórmula esté bien tomada. Ese patrón merece un estudio adicional, porque puede corresponder a una córnea que ha empezado a deformarse.

Soy el Dr. Juan F. Batlle Logroño, oftalmólogo subespecializado en córnea. Escribo esto porque la distinción entre un astigmatismo y otro se hace con un estudio concreto, y porque quien no sabe que ese estudio existe puede pasar años cambiando de lentes sin llegar a la pregunta correcta.

Dos astigmatismos que se llaman igual

La palabra describe una sola cosa: el ojo no enfoca la luz en un solo punto, porque alguna de sus superficies no es perfectamente esférica. Casi siempre esa superficie es la córnea, aunque el cristalino también aporta su parte. Lo que cambia por completo el pronóstico es cómo está distribuida esa irregularidad.

Astigmatismo regular. Las dos curvaturas principales del ojo son perpendiculares entre sí y están distribuidas de forma ordenada. Es la forma común, con frecuencia estable durante años, y un lente cilíndrico la compensa. Es el astigmatismo del que habla la mayoría de la gente.

Astigmatismo irregular. La superficie ya no sigue ese patrón ordenado: la distorsión varía de una zona de la córnea a otra. Un lente convencional corrige un promedio, y el promedio deja fuera buena parte del problema. Esa es la razón física por la que la visión se queda corta con la graduación puesta.

El queratocono produce astigmatismo irregular, y es la causa que más conviene descartar cuando ese patrón aparece en una persona joven. Hay otras: cicatrices corneales, cirugías previas, ojo seco marcado y algunas distrofias.

Las señales que separan un caso del otro

Ninguna de estas señales confirma un diagnóstico. Juntas dibujan un patrón que justifica medir la córnea.

Por qué la graduación sola no lo distingue

Una refracción, la prueba de los cristales que se intercambian, responde una pregunta muy concreta y muy útil: cuánta graduación necesita usted para ver lo mejor posible hoy. No describe la forma de la córnea, y un queratocono temprano puede presentarse como un astigmatismo que se corrige de manera aceptable.

Lo que describe la forma es la topografía o la tomografía corneal. Reconstruye la curvatura punto por punto, por delante y también por detrás en los equipos de tomografía, y añade un mapa del espesor. En esos mapas los patrones tempranos se ven antes de que la visión se deteriore de forma clara.

Es un estudio rápido, sin contacto con el ojo en la mayoría de los equipos, sin anestesia y sin molestia. La comparación entre dos estudios separados en el tiempo dice todavía más, porque lo que orienta la conducta suele ser la tendencia más que el valor aislado.

Cuándo pedirla

Conviene una topografía corneal si se cumple alguna de estas condiciones:

  1. Su graduación cambió dos o más veces en poco tiempo, especialmente si tiene menos de 30 años.
  2. Su astigmatismo aumentó o cambió de eje entre revisiones.
  3. Su mejor visión corregida se quedó corta y no hay una explicación clara.
  4. Un familiar directo tiene queratocono diagnosticado.
  5. Se frota los ojos con frecuencia, o tiene alergia ocular que le hace frotarse.
  6. Le van a hacer cualquier cirugía refractiva. Aquí no es opcional: la topografía forma parte del estudio previo, precisamente para descartar una córnea que no debe operarse con láser.

Ese último punto tiene una consecuencia práctica que vale la pena conocer. Aplicar láser refractivo sobre una córnea con queratocono no diagnosticado puede empeorar la deformación, y por eso el estudio de forma corneal es parte del protocolo de candidatura en cualquier centro serio. Si a usted le proponen una cirugía refractiva sin haberle hecho una topografía, pregunte por qué.

Qué pasa si el estudio sale alterado

Un hallazgo en la topografía no significa cirugía inmediata. Significa que hay algo que medir en el tiempo.

En un paciente joven con un patrón sospechoso, la conducta habitual es repetir el estudio en unos meses para saber si la córnea está cambiando. Si se documenta progresión, entra en consideración el crosslinking, cuyo objetivo es detener el avance. Si la córnea está estable, con frecuencia la conducta es seguir observando y corregir la visión de la mejor manera posible.

Y hay una indicación que aplica desde el primer día, sin depender de ningún resultado: dejar de frotarse los ojos y tratar la alergia que lleve a hacerlo. Es el factor de riesgo modificable con mayor respaldo en la literatura.

Qué preguntar en la consulta

  1. ¿Mi astigmatismo es regular o irregular?
  2. ¿Me hicieron topografía o solo refracción?
  3. Si hay un hallazgo, ¿cuándo repetimos el estudio para saber si progresa?
  4. ¿Cuál es el espesor de mi córnea?
  5. ¿Mi mejor visión corregida es normal para mi caso, o se está quedando corta?

Lo que conviene retener

Un astigmatismo alto y estable, que se corrige bien, es en general un escenario tranquilo. Un astigmatismo que sube, que cambia de eje y que deja la visión corta es un patrón distinto y merece un estudio distinto.

La diferencia entre los dos no se resuelve con otra graduación. Se resuelve midiendo la forma de la córnea, y ese estudio existe, es sencillo y está disponible.

Si su caso apunta a una córnea irregular, la página sobre queratocono en Santo Domingo explica qué se estudia y qué opciones existen según el estadio.


Fuentes

  1. American Academy of Ophthalmology. Corneal Ectasia Preferred Practice Pattern. AAO.
  2. Belin MW, Jang HS, Borgstrom M. Keratoconus: Diagnosis and Staging. Cornea. 2022;41(1):1-11. DOI 10.1097/ICO.0000000000002781.
  3. Santodomingo-Rubido J, Carracedo G, Suzaki A, et al. Keratoconus: An updated review. Contact Lens and Anterior Eye. 2022;45(3):101559. DOI 10.1016/j.clae.2021.101559.
  4. Randleman JB, Woodward M, Lynn MJ, Stulting RD. Risk assessment for ectasia after corneal refractive surgery. Ophthalmology. 2008;115(1):37-50. DOI 10.1016/j.ophtha.2007.03.073.
  5. American Academy of Ophthalmology, Refractive Management/Intervention PPP Panel. Refractive Surgery Preferred Practice Pattern. AAO, 2022 (actualizado 2024).

Aviso: este contenido tiene fines educativos e informativos. No sustituye la consulta, el diagnóstico ni el tratamiento oftalmológico profesional. Cada caso requiere evaluación individualizada.

Artículo del Dr. Juan F. Batlle Logroño, oftalmólogo subespecializado en córnea y cirugía refractiva. MD por Tulane University y Fellow en Córnea del Bascom Palmer Eye Institute de la Universidad de Miami. Director Médico del Banco de Córneas de la República Dominicana.

Tema relacionado
Consulta

¿Tienes un caso parecido?

Escríbenos y el equipo del Dr. Batlle Logroño coordinará tu valoración de córnea o cirugía refractiva.

Solicita tu cita