El queratocono afecta aproximadamente a 1 de cada 2,000 personas según datos del National Eye Institute, y esa cifra probablemente subestima la realidad porque muchos casos leves pasan sin diagnóstico. Se trata de una condición en la que la córnea pierde su forma esférica, se adelgaza progresivamente y adopta una geometría cónica que distorsiona la visión de manera significativa. Durante décadas, la única respuesta ante un queratocono avanzado era el trasplante de córnea. Eso cambió con el crosslinking corneal.
En 2007, CCCRP trajo a República Dominicana el primer equipo de luz ultravioleta para crosslinking corneal con riboflavina. Fuimos el primer centro del país en ofrecer este tratamiento. Desde entonces, he podido observar cómo el crosslinking ha cambiado el pronóstico de cientos de pacientes que antes tenían como única perspectiva el trasplante. Esa experiencia acumulada de casi dos décadas es la base de lo que comparto en este artículo.
Qué hace el crosslinking y por qué funciona
El principio es más sencillo de lo que parece. Las fibras de colágeno que forman la córnea están unidas entre sí por enlaces bioquímicos. En el queratocono, esos enlaces son insuficientes, lo que permite que la córnea se deforme bajo la presión intraocular. El crosslinking corneal (CXL) crea nuevos enlaces entre esas fibras mediante una reacción fotoquímica: se aplica riboflavina (vitamina B2) sobre la córnea y luego se irradia con luz ultravioleta tipo A. La combinación genera radicales libres que inducen la formación de puentes covalentes adicionales entre las moléculas de colágeno.
El resultado es una córnea más rígida y resistente a la deformación.
No se trata de revertir el daño ya existente. El objetivo del crosslinking es detener o desacelerar la progresión del queratocono, aumentando la rigidez biomecánica del tejido corneal. En un estudio a largo plazo publicado en Current Eye Research (2022), el 99.2% de los ojos tratados con CXL se mantuvieron estables sin signos de progresión tras tres años de seguimiento. Esas cifras respaldan lo que veo en la práctica clínica diaria.
¿Quién es candidato para crosslinking corneal?
No todos los pacientes con queratocono necesitan crosslinking, y no todos son candidatos ideales. El perfil más favorable es el de un paciente joven (entre 18 y 44 años) en etapas tempranas o intermedias de la enfermedad, donde la córnea todavía tiene un grosor suficiente y la progresión está documentada.
Los criterios que evalúo incluyen:
- Diagnóstico confirmado de queratocono progresivo o ectasia corneal post-quirúrgica
- Grosor corneal mínimo de 400 micras (medido con Pentacam)
- Progresión documentada: aumento de la queratometría máxima, cambio en la topografía o deterioro de la agudeza visual corregida
- Ausencia de cicatrices corneales significativas
- No estar cursando una infección ocular activa
La evaluación previa es meticulosa. En CCCRP utilizamos Pentacam para mapear la elevación y el grosor corneal completo, OCT de segmento anterior para evaluar las capas de la córnea en detalle, y microscopía especular para contar las células endoteliales. Cada caso de queratocono es diferente, y la decisión de hacer crosslinking debe basarse en evidencia objetiva de progresión, no solo en el diagnóstico.
Condiciones que se tratan con CXL
El crosslinking no es exclusivo del queratocono. Se utiliza en tres escenarios principales:
- Queratocono progresivo: la indicación más frecuente y mejor estudiada.
- Ectasia corneal post-quirúrgica: debilitamiento de la córnea que puede aparecer después de cirugía refractiva con láser (LASIK, PRK), donde la córnea no tenía la reserva biomecánica suficiente.
- Degeneración marginal pelúcida: una forma de ectasia corneal periférica, menos común pero igualmente tratable con CXL.
En todos los casos, el mecanismo es el mismo: reforzar una córnea que ha perdido su integridad estructural.
Cómo es el procedimiento paso a paso
El crosslinking corneal es un procedimiento ambulatorio que dura aproximadamente una hora. Se realiza bajo anestesia tópica (gotas), lo que significa que el paciente no siente dolor durante la intervención.
El protocolo estándar (conocido como protocolo de Dresden) sigue estos pasos:
- Se retira el epitelio corneal central para permitir que la riboflavina penetre el estroma.
- Se aplican gotas de riboflavina al 0.1% sobre la córnea durante 30 minutos, verificando la saturación del tejido.
- Se irradia la córnea con luz UV-A a 3 mW/cm² durante 30 minutos, manteniendo la aplicación de riboflavina.
- Se coloca un lente de contacto terapéutico que permanece hasta que el epitelio se regenera (entre 3 y 5 días).
La recuperación completa toma de dos a cuatro semanas. Los primeros días pueden ser incómodos: lagrimeo, sensibilidad a la luz y visión borrosa son normales mientras el epitelio sana. La visión se estabiliza gradualmente durante los meses siguientes.
CXL estándar vs. CXL acelerado
Existe una variante del procedimiento llamada crosslinking acelerado, que utiliza mayor intensidad de luz UV durante menos tiempo. La idea es reducir la duración total del tratamiento.
| Característica | CXL estándar (Dresden) | CXL acelerado |
|---|---|---|
| Duración de irradiación | 30 minutos | 5 a 10 minutos |
| Intensidad UV-A | 3 mW/cm² | 9 a 30 mW/cm² |
| Tiempo total | ~60 minutos | ~30 a 40 minutos |
| Penetración de riboflavina | Alta | Variable según protocolo |
| Evidencia a largo plazo | Extensa (más de 15 años) | Creciente, menor volumen |
| Eficacia demostrada | Referencia estándar | Comparable en estudios a un año |
En mi práctica, selecciono el protocolo según el caso individual. El CXL estándar sigue siendo mi primera elección para la mayoría de los pacientes por la solidez de la evidencia que lo respalda.
Beneficios reales del crosslinking
Quiero ser directo con lo que el crosslinking puede y no puede hacer:
- Puede detener o desacelerar la progresión del queratocono en la gran mayoría de los casos tratados.
- Puede retrasar o evitar la necesidad de un trasplante de córnea, que es un procedimiento mucho más invasivo, con riesgo de rechazo y años de recuperación.
- Puede mejorar la estabilidad visual a largo plazo, permitiendo que el paciente siga usando lentes con una graduación más predecible.
- No cura el queratocono. La deformación ya existente no se revierte con CXL. En algunos pacientes se observa un leve aplanamiento corneal post-tratamiento, pero no es la norma.
Para un paciente joven con queratocono progresivo, el crosslinking puede significar la diferencia entre mantener una visión funcional durante décadas o necesitar un trasplante antes de los 40 años.
Un hito para la oftalmología dominicana
Cuando en 2007 instalamos en CCCRP el primer dispositivo de luz ultravioleta para crosslinking en República Dominicana, muchos colegas aún no conocían la técnica. La evidencia del grupo de Wollensak, Spoerl e Iomdina apenas tenía cuatro años de publicada. Apostar por el CXL en ese momento fue una decisión basada en la literatura y en la convicción de que nuestros pacientes merecían acceso a los mismos avances disponibles en los centros de referencia internacionales.
Casi dos décadas después, el crosslinking es el estándar de cuidado para el queratocono progresivo en todo el mundo.
Preguntas frecuentes
¿El crosslinking corneal duele?
El procedimiento se realiza con anestesia tópica (gotas), por lo que no se siente dolor durante la intervención. En los días posteriores es normal experimentar molestias, lagrimeo y sensibilidad a la luz mientras el epitelio corneal se regenera. Estas molestias se manejan con medicación y suelen resolverse en una semana.
¿A qué edad se recomienda el crosslinking?
El rango habitual es entre 18 y 44 años. El queratocono tiende a progresar con mayor agresividad en pacientes jóvenes, lo que hace que la detección temprana y el tratamiento oportuno sean especialmente relevantes en esta población.
¿Puedo necesitar otro tratamiento después del crosslinking?
Sí. El crosslinking detiene la progresión, pero no corrige el defecto refractivo existente. Muchos pacientes continúan usando lentes de contacto especializados después del procedimiento. En algunos casos, se pueden combinar tratamientos complementarios como anillos intraestromales o lentes intraoculares.
¿Cuánto tarda la recuperación visual?
La visión suele estar borrosa durante las primeras dos semanas mientras el epitelio sana. La estabilización visual completa puede tomar entre uno y tres meses.
¿El crosslinking se puede repetir?
En teoría sí, y existen reportes de re-tratamiento en casos donde se documenta progresión posterior al primer CXL. Sin embargo, esto es poco frecuente. La decisión de re-tratar requiere una evaluación cuidadosa del grosor corneal residual y del estado del endotelio.
Referencias
- Wollensak, G., Spoerl, E., & Seiler, T. (2003). Riboflavin/ultraviolet-A-induced collagen crosslinking for the treatment of keratoconus. American Journal of Ophthalmology, 135(5), 620-627.
- Raiskup, F., et al. (2022). Long-term outcome of corneal collagen crosslinking with riboflavin and UV-A irradiation for keratoconus. Current Eye Research, 47(11), 1543-1550.
- Gustafsson, J., et al. (2025). Early findings in a randomised controlled trial on crosslinking protocols. Acta Ophthalmologica.


