Un paciente de 41 años llegó a mi consulta en Centro Láser con dos trasplantes de córnea hechos hace 17 años. Los injertos estaban claros, sin una sola sutura visible, pero veía 20/200 por el ojo izquierdo. El Pentacam mostraba un astigmatismo irregular de 9.6 dioptrías dentro del injerto. Le propuse colocar dos segmentos de tejido corneal humano (CAIRS) dentro del trasplante para regularizar la córnea, un procedimiento del que no encontramos reporte previo en la literatura revisada por pares para este contexto específico. Seis semanas después de la cirugía, su mejor visión corregida pasó de 20/200 a 20/50 y las aberraciones de alto orden cayeron un 66%.

Este caso, presentado en el Congreso de Baní y en el curso interamericano del Bascom Palmer Eye Institute, firmado por la Dra. Martha Aguirre (fellow de córnea y cirugía refractiva en Centro Láser) y por mí, marca el primer implante de CAIRS dentro de una queratoplastia penetrante en República Dominicana. Lo que sigue es el recorrido clínico completo y por qué creemos que esta combinación abre una puerta para un grupo de pacientes que, hasta ahora, tenía muy pocas alternativas.

Por qué un trasplante de córnea puede seguir viendo mal

La queratoplastia penetrante (trasplante de córnea de espesor completo) resuelve la enfermedad de base, pero no garantiza buena visión. Muchos pacientes con injertos claros y estables descubren, años después, que ven peor de lo que esperaban. La razón más común es el astigmatismo irregular residual.

Durante la cicatrización del trasplante, la tensión de las suturas y la forma en que el injerto se integra con la córnea receptora generan distorsiones de la superficie óptica. Cuando se retiran todas las suturas, a veces varios años después de la cirugía, esas distorsiones pueden aumentar en vez de resolverse. El resultado es una córnea que deja pasar la luz sin dificultad, pero que no la enfoca bien.

El astigmatismo post queratoplastia es una de las causas más frecuentes de insatisfacción visual tras un trasplante. Hasta hace poco, las alternativas eran limitadas. Los lentes de contacto rígidos no siempre se toleran. Las incisiones relajantes arqueadas tienen una eficacia variable en astigmatismos altos. Un segundo trasplante parcial es un procedimiento mayor, con su propia curva de complicaciones y un nuevo período de cicatrización de años.

Qué son los CAIRS y por qué encajan en este escenario

Los CAIRS (segmentos alogénicos intraestromales corneales) son piezas de tejido corneal humano que se insertan dentro de la córnea para aplanarla y regularizarla. Son la alternativa biológica a los anillos sintéticos (ICRS), que llevan décadas usándose pero que el ojo reconoce siempre como un cuerpo extraño. Para quien quiera entrar al detalle técnico, escribí antes una guía completa sobre los CAIRS como tratamiento del queratocono donde explico por qué el tejido humano supera al plástico en biocompatibilidad.

La razón por la que los CAIRS tienen sentido dentro de un injerto previo es doble. Primero, el tejido alogénico se integra con el estroma del injerto sin generar la reacción inflamatoria crónica que a veces produce un ICRS. Segundo, al ser tejido humano, se comporta mecánicamente de forma más parecida a la córnea que lo rodea: aplana donde tiene que aplanar sin crear puntos de tensión rígidos.

Hasta este caso, la literatura sobre CAIRS se había centrado en queratocono primario y en ectasia corneal post cirugía refractiva. La técnica original descrita por Soosan Jacob en 2018 (publicada en Journal of Refractive Surgery) abrió el campo. Un metaanálisis publicado en American Journal of Ophthalmology (Friedrich et al., 2025) revisó 14 estudios clínicos con un total de 442 ojos tratados con CAIRS y confirmó mejoras consistentes en agudeza visual corregida, equivalente esférico y queratometría máxima, con una tasa de complicaciones severas de 0.2% (un único caso de rechazo agudo que requirió explantación). Esos números son la base sobre la que apoyamos la decisión en este caso, aunque los reportes iniciales no cubrieron el escenario del injerto previo.

Conviene una aclaración importante: los anillos sintéticos (ICRS) dentro de queratoplastia penetrante están documentados en la literatura desde hace años. Lo nuevo aquí es usar tejido alogénico humano en ese mismo contexto, una distinción material que cambia el perfil biomecánico y de biocompatibilidad del implante.

El caso: paciente con queratocono bilateral, 17 años después del trasplante

El paciente, a quien identificaremos como RAR, llegó a la consulta con una petición directa: ver mejor por el ojo izquierdo. Su historia visual arrancó en la infancia, con queratocono bilateral, y siguió con lentes de contacto rígidos en la adolescencia. Hace 17 años recibió queratoplastia penetrante en ambos ojos y desde entonces había convivido con visión limitada.

Evaluación preoperatoria

Al examinarlo encontramos lo siguiente:

UCVA Refracción manifiesta BCVA
OD 20/100 −2.00 −3.75 × 120 20/40
OS 20/200 −2.50 −4.00 × 70 20/200

Ambos botones corneales estaban claros, sin suturas remanentes. El ojo derecho mostraba un escalón discreto en la periferia inferior nasal del injerto, y el izquierdo un escalón leve superonasal. La presión intraocular era normal (13 mmHg en el derecho, 15 mmHg en el izquierdo) y los nervios ópticos se veían sanos.

El problema se veía claramente en el Pentacam. El astigmatismo irregular del ojo izquierdo alcanzaba 9.6 dioptrías, con alta coma y elevación astigmática marcada. Eso explicaba por qué el paciente no lograba más que 20/200 con su mejor corrección: la córnea distorsionaba la luz antes de que alcanzara la retina, y esa distorsión no era refractiva simple sino irregular.

La decisión quirúrgica

Teníamos varias razones para intentar CAIRS en lugar de las alternativas convencionales. El injerto estaba estructuralmente estable con 17 años de seguimiento, las incisiones relajantes corrigen hasta cierto grado pero 9.6 dioptrías de astigmatismo irregular está fuera de su alcance, y un trasplante repetido implicaba exponer al paciente a otra cirugía mayor cuando había margen para algo menos invasivo. A favor de los CAIRS también pesó que el tejido humano reduce el riesgo de inflamación dentro de un injerto que ya es, por definición, tejido donante.

La planificación se apoyó en el mapa topográfico del Pentacam y en el análisis de aberrometría con iTrace. Elegimos dos segmentos de 500 micras, uno de 110 grados y otro de 60 grados, para alinearlos con los ejes de mayor coma y elevación astigmática.

El procedimiento paso a paso

La cirugía se realizó el 18 de diciembre de 2025 en el ojo izquierdo. El paciente estaba bajo anestesia tópica (gotas), sin sedación profunda. Centramos el eje visual con especial cuidado porque, en un ojo con un injerto de casi dos décadas, una mala centración habría transferido el problema sin resolverlo.

Con el láser de femtosegundo VisuMax creamos un túnel intraestromal al 50% de la profundidad del estroma. El diámetro interno fue de 5 milímetros y el externo de 6.45 milímetros. Los segmentos de tejido corneal donante, preparados previamente a partir del Banco de Córneas de la República Dominicana, se insertaron uno tras otro y se alinearon en los ejes calculados. No hubo complicaciones ni durante ni después del procedimiento.

El paciente salió del quirófano con el ojo cubierto y una pauta de gotas antiinflamatorias y antibióticas para las primeras cuatro semanas.

Resultados: lo que cambió en 6 semanas

Visión

En el examen de la semana 7, la mejor visión corregida del ojo izquierdo había pasado de 20/200 a 20/50. Una mejoría clínicamente significativa en menos de dos meses, en un ojo que llevaba años estacionado en su agudeza visual previa.

Al control de las 6 semanas (5 de febrero de 2026) los números se estabilizaron así:

Por biomicroscopía, los segmentos CAIRS eran prácticamente imperceptibles. Transparentes, con excelente integración en el estroma del injerto, sin signos de reacción inflamatoria.

Topografía y óptica

Aquí es donde los datos cuentan la historia completa de por qué el paciente volvió a ver:

Parámetro Pre-CAIRS Post-CAIRS Cambio
K2 (queratometría máxima) 55.4 D 53.6 D −1.8 D
Q-value (esfericidad) 0.25 0.57 córnea más prolata
Astigmatismo corneal −14.0 D −13.2 D −0.8 D
Aberraciones de alto orden totales (iTrace) 1.37 0.47 −66%
Coma 0.73 0.25 −66%

La reducción del 66% en aberraciones de alto orden y coma es el número que mejor explica el salto visual. No es solo que la córnea se aplanó 1.8 dioptrías. Es que la superficie se volvió más regular y ópticamente más limpia. El Q-value que pasó de 0.25 a 0.57 indica una córnea más prolata, con una distribución del poder refractivo más favorable del centro hacia la periferia, similar a la de un ojo nunca operado.

Para un paciente con 17 años de haber convivido con la distorsión de un injerto cicatrizado, esos números se traducen en algo muy concreto: volver a leer, volver a reconocer caras a distancia, volver a tener opciones.

Qué le abre este resultado al paciente

Cuando una córnea pasa de tener 9.6 dioptrías de astigmatismo irregular a una superficie mucho más regular, el paciente gana opciones de corrección que antes no tenía. La regularización corneal es la puerta de entrada a muchos otros tratamientos.

En la evaluación posterior a los CAIRS, los candidatos a esta segunda fase incluyen:

En este paciente, el residuo de −4.50 × 60 en el ojo izquierdo es corregible por varias vías. La decisión final se toma con él en consulta, considerando su estilo de vida, sus preferencias y el ojo contralateral. La ventaja es que, por primera vez en casi dos décadas, hay opciones reales sobre la mesa.

¿Esto aplica a cualquier paciente con trasplante de córnea?

No. Un candidato a CAIRS dentro de una queratoplastia penetrante debe cumplir al menos estos criterios:

Cada paciente post trasplante es un caso único. Antes de proponer CAIRS, el protocolo incluye Pentacam, OCT de segmento anterior, aberrometría con iTrace y una evaluación completa del estado del endotelio corneal. Si alguno de esos estudios muestra riesgo de descompensación, los CAIRS no son la opción correcta.

Preguntas frecuentes

¿Los CAIRS reemplazan la necesidad de un segundo trasplante de córnea?

En pacientes seleccionados, sí. Cuando el injerto está estable pero la visión es limitada por astigmatismo irregular, los CAIRS pueden regularizar la córnea sin necesidad de una segunda cirugía mayor. No son una opción si el injerto está dañado o si hay pérdida endotelial significativa.

¿Hay riesgo de rechazo del tejido CAIRS dentro de un trasplante previo?

El riesgo es bajo, pero existe. Los CAIRS se colocan en el estroma corneal, una zona con muy poca actividad inmunológica. Aun así, el paciente post trasplante recibe seguimiento estrecho con gotas antiinflamatorias durante las primeras semanas y controles programados durante el primer año.

¿Cuánto tiempo toma ver el resultado final?

La mejoría visual suele notarse desde la primera o segunda semana. La estabilización completa llega entre el primer y tercer mes, cuando el estroma ha integrado los segmentos y la superficie corneal se ha asentado.

¿Se puede hacer el procedimiento en ambos ojos?

Sí, siempre que ambos ojos cumplan los criterios. En la mayoría de los casos preferimos operar un ojo primero, evaluar la respuesta durante unas semanas y luego programar el segundo. Eso nos permite ajustar la planificación del segundo ojo con la información que nos da el primero.

¿Qué pasa si el resultado no es suficiente?

Los CAIRS son reversibles. Si por alguna razón el resultado no es el esperado, los segmentos pueden retirarse y la córnea vuelve, en la mayoría de los casos, a una forma muy similar a la preoperatoria. Desde ahí pueden considerarse otras estrategias.

Lo que este caso deja claro

La combinación de tejido humano para los segmentos, láser de femtosegundo para la precisión del túnel, y planificación guiada por topografía y aberrometría abre un camino para pacientes que, hasta hace poco, tenían muy pocas alternativas tras un trasplante de córnea con mal resultado refractivo.

No es una solución universal. Es una opción más, disponible para el subgrupo específico de pacientes con injertos estables y astigmatismo irregular residual. Pero ese subgrupo existe en consulta todas las semanas, y hasta ahora no tenía una respuesta clínica publicada que resolviera su problema sin exponerlos a una segunda cirugía mayor.

Si usted ha tenido una queratoplastia penetrante y su visión sigue siendo limitada a pesar de un injerto claro, vale la pena una evaluación con estudios topográficos actuales. Pueden existir alternativas que no conocía.


Sobre el autor

Dr. Juan F. Batlle Logroño es oftalmólogo especialista en córnea y cirugía refractiva. Graduado de medicina en Tulane University y Fellow del Bascom Palmer Eye Institute, es Co-Director de CCCRP y del Banco de Córneas de la República Dominicana. Atiende en Centro Láser, institución oftalmológica con más de 50 años de trayectoria en el país, donde lidera el programa de CAIRS y forma fellows en córnea y cirugía refractiva.

Aviso legal

Este contenido tiene fines educativos e informativos. No sustituye la consulta, el diagnóstico ni el tratamiento oftalmológico profesional. Cada caso de astigmatismo post queratoplastia requiere evaluación individualizada. Los resultados descritos corresponden a un paciente específico y pueden variar según las condiciones clínicas de cada persona.

Referencias

  1. Jacob S, Patel SR, Agarwal A, et al. Corneal Allogenic Intrastromal Ring Segments (CAIRS) Combined With Corneal Cross-linking for Keratoconus. Journal of Refractive Surgery. 2018;34(5):296-303. DOI: 10.3928/1081597X-20180223-01
  2. Friedrich M, Auffarth GU, Soiberman U, Augustin VA, Khoramnia R, Son HS. Visual and Topographic Outcomes After Corneal Allogeneic Intrastromal Ring Segments for Keratoconus: A Systematic Review and Meta-Analysis. American Journal of Ophthalmology. 2025;276:81-91. PMID: 40157443.
  3. Aguirre M, Batlle JF. CAIRS para Astigmatismo Irregular después de Queratoplastia Penetrante. Presentado en el Congreso Dominicano de Oftalmología (Baní) y en el Curso Interamericano del Bascom Palmer Eye Institute, 2026.

Última actualización: 17 de abril de 2026