Una paciente de 27 años llegó a mi consulta con una queja que llevaba meses sin resolverse: fotofobia intensa, ojos llorosos, imposibilidad de tolerar la luz del día. Le habían colocado segmentos alogénicos corneales (CAIRS) cinco meses antes en otro centro, como tratamiento para su queratocono bilateral. La visión había mejorado al principio, pero la fotofobia persistente no respondía a los corticoesteroides tópicos. Al examinarla encontramos segmentos con pliegues visibles, tejido doblado sobre sí mismo y una opacidad que no debería estar ahí. El OCT de segmento anterior confirmó lo que sospechábamos: segmentos de grosor inusualmente elevado, una configuración irregular dentro del túnel corneal. El diagnóstico fue exceso de volumen en los segmentos, que generaba estiramiento crónico de los nervios corneales y la irritación neurogénica que explicaba la fotofobia.
Ocho meses después de la reintervención, donde redujimos el grosor de los segmentos y los reposicionamos en el mismo túnel, la fotofobia había desaparecido y la córnea estaba estructuralmente estable. Este tipo de caso es poco frecuente pero muy educativo, porque muestra cómo una desviación técnica en la preparación del tejido puede transformar un procedimiento efectivo en una fuente de síntomas crónicos. Las complicaciones CAIRS severas reportadas en la literatura son infrecuentes (0.2% en el metaanálisis de Friedrich et al. 2025 que revisó 442 ojos), pero cuando ocurren suelen deberse a desviaciones de los principios técnicos originales descritos por Soosan Jacob. Lo que sigue es el recorrido del caso y las perlas técnicas que evitan esta situación.
Lo que debería sentir un paciente tras un implante de CAIRS
En un postoperatorio normal de CAIRS el paciente experimenta sensación de cuerpo extraño leve, lagrimeo y sensibilidad a la luz durante los primeros días. Estos síntomas ceden progresivamente y en la mayoría de los casos están resueltos a las dos o tres semanas. La visión mejora de forma gradual y se estabiliza entre el primer y tercer mes.
Lo que no debería ocurrir es fotofobia que se mantiene por meses después de la cirugía, ni opacidad persistente de los segmentos, ni pliegues visibles en el tejido implantado. Esos tres hallazgos son señales de que algo se desvió del procedimiento técnicamente correcto. Cuando un paciente con CAIRS sigue fotofóbico tres meses después de la cirugía, esa queja merece una segunda opinión y no una prolongación indefinida del tratamiento con gotas antiinflamatorias.
El caso: mujer de 27 años con fotofobia refractaria a tratamiento
La paciente llegó con queratocono bilateral y una historia clínica clara. En febrero de 2025 fue intervenida con implante bilateral de CAIRS en otro centro, con técnica manual para la preparación del tejido. La evolución inmediata fue buena en términos visuales: la agudeza visual mejoró y la topografía mostró regularización de la curvatura corneal, consistente con lo que un CAIRS bien indicado debería lograr.
El problema llegó después. Durante los meses siguientes desarrolló fotofobia intensa y persistente, sin mejoría con los corticoesteroides tópicos que le indicaron. En julio de 2025, cinco meses después de la cirugía original, acudió a segunda opinión porque el síntoma no le permitía hacer vida normal.
Lo que encontramos al examinarla
El examen biomicroscópico llamó la atención de inmediato. Los segmentos intraestromales mostraban:
- Pliegues visibles en el tejido
- Apariencia de tejido doblado sobre sí mismo
- Opacidad anormal, cuando el aspecto esperado es semitransparente una vez resuelto el edema inicial
Los datos refractivos y de presión intraocular al momento de la evaluación:
| UCVA | Refracción | BCVA | PIO | |
|---|---|---|---|---|
| OD | — | −1.25 −7.50 × 10 | 20/70 | 18 mmHg |
| OI | — | +5.00 | 20/60 | 17 mmHg |
La visión había mejorado respecto a su estado pre-CAIRS, pero el astigmatismo residual todavía era alto y la fotofobia limitaba el uso funcional de esa visión.
Lo que mostraron los estudios
El OCT de segmento anterior con Visante fue la pieza que cerró el diagnóstico. Los segmentos aparecían con grosor inusualmente elevado, muy por encima del rango habitual recomendado, y con una configuración irregular dentro del túnel corneal, compatible con tejido que no había sido preparado a dimensiones uniformes. La topografía corneal, en cambio, mostraba mejoría respecto al queratocono de base. Eso explicaba por qué la visión había mejorado al inicio: los segmentos estaban aplanando la córnea. Pero estaban haciéndolo con demasiado material.
El diagnóstico
La combinación clínica se alineó con un cuadro claro:
- Exceso de volumen en los segmentos alogénicos (confirmado por OCT)
- Estiramiento crónico de los nervios corneales (causa mecánica de la fotofobia)
- Irritación neurogénica mantenida (explicación sintomática coherente con la refractariedad a corticoesteroides)
Los nervios corneales son las terminaciones más densas del cuerpo humano. Cuando un segmento intraestromal excede el volumen para el que fue diseñado el túnel, la córnea responde estirando los nervios que rodean el implante. Ese estiramiento no se apaga con un antiinflamatorio: es un estímulo mecánico persistente.
Por qué un segmento demasiado grueso causa fotofobia
El diseño técnico de los CAIRS, como lo describió Soosan Jacob en su publicación original de 2018, contempla segmentos de un grosor y regularidad específicos para que la córnea los acomode sin deformarse. Cuando esos parámetros se exceden, el estroma local se tensa alrededor del implante. Esa tensión mecánica sostenida afecta a los nervios sensoriales que atraviesan el estroma y genera un cuadro de irritación neurogénica.
La fotofobia es la manifestación más visible de ese fenómeno, pero no es la única consecuencia posible. Aunque infrecuentes, la literatura describe otras complicaciones potenciales de los segmentos intraestromales que también pueden aparecer con CAIRS:
- Derretimiento del estroma anterior (melt) suprayacente al segmento, bien documentado en ICRS sintéticos y reportado de forma rara con CAIRS en contextos específicos como inflamación severa o atopía
- Extrusión del segmento hacia la superficie corneal (0.5% en el metaanálisis de Friedrich et al. 2025 con CAIRS, contra hasta 30% históricamente reportado con algunos ICRS sintéticos)
- Halos y deslumbramiento nocturno por defectos ópticos en la zona del implante
Vale la pena una precisión importante: estas complicaciones son significativamente menos frecuentes con tejido alogénico (CAIRS) que con los segmentos sintéticos de PMMA. La biocompatibilidad del tejido humano y su integración con el estroma explican en gran medida ese mejor perfil de seguridad. La buena noticia es que, cuando aparecen, son prevenibles con técnica correcta y corregibles con reintervención temprana. Los CAIRS no son un material caprichoso. Se comportan muy bien cuando se preparan y se colocan dentro de los parámetros originales.
La reintervención: cómo se corrigió el caso
La cirugía se realizó el 7 de agosto de 2025, de forma bilateral. El objetivo no era retirar los segmentos y reemplazarlos con tejido nuevo, sino reducir el grosor de los segmentos existentes y reposicionarlos en el mismo túnel corneal. Esa estrategia aprovechaba la integración que ya había ocurrido entre el tejido donante y el estroma receptor, evitando el trauma adicional de un recorte completo del túnel.
El procedimiento se realizó sin complicaciones en ambos ojos. La recuperación inmediata fue la esperada para una cirugía de córnea: molestias leves las primeras 48 horas, seguimiento con gotas antiinflamatorias y antibióticas, controles programados.
Resultados a 8 meses postoperatorio
| UCVA | Refracción subjetiva | BCVA | PIO | |
|---|---|---|---|---|
| OD | 20/60 | −0.75 −0.50 × 10 | 20/40 | 12 mmHg |
| OI | 20/100 | plano −1.75 × 90 | 20/50 | 10 mmHg |
Los hallazgos clínicos al examen fueron consistentes con un CAIRS bien integrado: segmentos semitransparentes, grosor adecuado, sin pliegues ni deformación del tejido, córnea estructuralmente estable. Lo más relevante desde el punto de vista de la paciente: resolución completa de la fotofobia. Queda un cuadro residual leve de ojo seco ocasional, que no impide la vida normal y se maneja con lágrimas artificiales.
Perlas técnicas para evitar esta complicación
Este es el núcleo educativo del caso. Las complicaciones CAIRS por exceso de volumen o preparación inadecuada del tejido son evitables si se respetan cuatro principios técnicos que en nuestra práctica aplicamos sistemáticamente:
1. Tejido de la periferia media corneal, no del limbo
El borde corneolimbal tiene una histología distinta al estroma central. Incluye células madre limbales y tejido con una respuesta diferente a la integración intraestromal. Los segmentos se preparan a partir de la periferia media corneal, donde el estroma tiene las características biomecánicas y ópticas apropiadas para integrarse como implante.
2. Trépanos dobles especializados para preparación uniforme
La técnica manual libre de trépanos especializados puede generar segmentos con dimensiones irregulares. Los trépanos dobles diseñados específicamente para CAIRS garantizan bordes uniformes y grosor homogéneo a lo largo de toda la longitud del segmento. Es la diferencia entre un implante predecible y uno que puede tener zonas más gruesas que generen puntos de tensión localizados.
3. Grosor del segmento estrictamente controlado: ≤ 500-600 micras
El rango terapéutico del grosor de los segmentos CAIRS está entre 300 y 600 micras según el caso. Superar las 600 micras de forma sistemática es entrar en zona de riesgo para fotofobia neurogénica y complicaciones mecánicas. La regla práctica en nuestra consulta es que si el cálculo pre-operatorio exige un segmento mayor a ese rango, se redistribuye el aplanamiento con dos segmentos menores en vez de uno grueso.
4. Segmento regular con transparencia parcial tras resolución del edema
En el postoperatorio inmediato los segmentos CAIRS están edematosos y parecen opacos. Ese edema cede en las primeras semanas y el tejido adopta una apariencia semitransparente estable. Si a los tres meses la opacidad persiste o hay pliegues visibles, es señal de que algo no está bien y amerita estudios complementarios.
Respetar estos cuatro principios convierte a los CAIRS en un procedimiento con el perfil de seguridad que la literatura reporta: el metaanálisis de Friedrich et al. en American Journal of Ophthalmology (2025), que revisó 14 estudios clínicos con 442 ojos, reportó una tasa de complicaciones severas de 0.2%. Ese número corresponde a la técnica hecha correctamente, no a su forma improvisada.
Cuándo consultar si usted tiene CAIRS colocados
Si usted tiene CAIRS implantados y presenta alguno de estos cuadros más allá del primer mes postoperatorio, consulte con un especialista en córnea para evaluación:
- Fotofobia intensa que no mejora con corticoesteroides tópicos
- Opacidad persistente de los segmentos visible al mirarse al espejo o reportada por su médico
- Sensación de cuerpo extraño constante que no cede con el paso de las semanas
- Deslumbramiento severo al conducir de noche
- Pérdida gradual de la visión ganada tras la cirugía
No todos estos síntomas indican un problema grave, pero todos justifican una evaluación con estudios complementarios (biomicroscopía detallada, OCT de segmento anterior, topografía). En la mayoría de los casos, la intervención correctora se realiza con el mismo túnel corneal existente, sin necesidad de procedimientos mayores.
Preguntas frecuentes
¿Se pueden retirar los CAIRS si son el problema?
Sí, los CAIRS son reversibles. Los segmentos pueden retirarse completamente y la córnea vuelve en gran medida a su forma preoperatoria. Sin embargo, cuando el problema es de volumen o preparación (como en este caso), lo habitual es reducir el tamaño de los segmentos y reposicionarlos, no retirarlos del todo, porque su efecto regularizador de la córnea se quiere conservar.
¿Cuánto tiempo después de un CAIRS es normal tener fotofobia?
La sensibilidad a la luz en la primera o dos semanas es esperada y forma parte del postoperatorio normal. Después del primer mes debería haber cedido casi por completo. Si persiste con intensidad a los tres meses, ya no es parte del curso normal y merece una evaluación específica.
¿Es común este tipo de complicación?
No. Las complicaciones severas de CAIRS son infrecuentes (0.2% en el metaanálisis más reciente). Cuando ocurren, casi siempre hay una desviación técnica identificable: grosor excesivo del segmento, preparación del tejido fuera de la periferia media, uso de trépanos no especializados. Respetando los principios técnicos, el perfil de seguridad es muy favorable.
¿Puede repetirse la fotofobia después de la corrección?
En nuestra experiencia no, siempre que la reintervención corrija las dos causas estructurales: grosor excesivo y posición irregular de los segmentos. A 8 meses de la corrección en esta paciente, la fotofobia estaba resuelta y los segmentos se mantenían semitransparentes y estables.
¿Cualquier oftalmólogo puede hacer esta reintervención?
La corrección de un CAIRS mal dimensionado es un procedimiento de córnea avanzada que requiere experiencia específica con segmentos intraestromales. No es una cirugía de catarata rutinaria. Busque un especialista en córnea con experiencia documentada en CAIRS y en rescate de complicaciones.
Lo que este caso deja claro
Los segmentos alogénicos corneales son una técnica eficaz y segura cuando se respetan los principios de su diseño original: tejido preparado de la periferia media corneal, trépanos dobles especializados, grosor ≤ 600 micras, segmento regular y transparente tras la resolución del edema. Cuando esos principios se respetan, el CAIRS hace lo que debe hacer: regularizar la córnea sin dejar síntomas crónicos.
Cuando algo de eso se desvía, la córnea lo comunica. La fotofobia persistente es una de esas comunicaciones y merece atención técnica, no solo farmacológica. La buena noticia es que la mayoría de estas situaciones se corrigen sin retirar los segmentos, y el resultado a mediano plazo suele ser muy satisfactorio.
Si usted tiene CAIRS colocados y lleva meses con síntomas que no ceden, o si es colega que maneja casos post-CAIRS y encuentra un cuadro parecido, vale la pena una evaluación con estudios completos. En la mayoría de los casos la solución existe y es menos invasiva de lo que parece.
Sobre el autor
Dr. Juan F. Batlle Logroño es oftalmólogo especialista en córnea y cirugía refractiva. Graduado de medicina en Tulane University y Fellow del Bascom Palmer Eye Institute, es Co-Director de CCCRP y del Banco de Córneas de la República Dominicana. Atiende en Centro Láser, institución oftalmológica con más de 50 años de trayectoria en el país, donde lidera el programa de CAIRS y forma fellows en córnea y cirugía refractiva. Su práctica integra casos de rescate técnico complejos, incluyendo reconstrucción visual tras queratoplastia penetrante con CAIRS y cirugía de catarata con lente intraocular tras CAIRS en queratocono.
Aviso legal
Este contenido tiene fines educativos e informativos. No sustituye la consulta, el diagnóstico ni el tratamiento oftalmológico profesional. Los síntomas descritos pueden tener múltiples causas y solo un especialista puede evaluar su caso concreto. Los resultados descritos corresponden a una paciente específica y pueden variar según las condiciones clínicas de cada persona.
Referencias
- Jacob S, Patel SR, Agarwal A, et al. Corneal Allogenic Intrastromal Ring Segments (CAIRS) Combined With Corneal Cross-linking for Keratoconus. Journal of Refractive Surgery. 2018;34(5):296-303. DOI: 10.3928/1081597X-20180223-01. PMID: 29738584.
- Friedrich M, Auffarth GU, Soiberman U, Augustin VA, Khoramnia R, Son HS. Visual and Topographic Outcomes After Corneal Allogeneic Intrastromal Ring Segments for Keratoconus: A Systematic Review and Meta-Analysis. American Journal of Ophthalmology. 2025;276:81-91. PMID: 40157443.
- Levy I, Mukhiji R, Nanavaty MA. Corneal Allogenic Intrastromal Ring Segments: A Literature Review. Journal of Clinical Medicine. 2025. PMID: 40004870.
- Anterior stromal melt after CAIRS implantation in a patient with atopy. Cornea. 2025. PMID: 40095577.
- Kirgiz A, et al. Clinical outcomes of corneal allogenic intrastromal ring segments for keratoconus. Clinical and Experimental Ophthalmology. 2024. PMID: 38938058.
Última actualización: 17 de abril de 2026


