Para el año 2050, casi la mitad de la población mundial será miope. No es una cifra de alarmismo: el estudio de Holden y colaboradores, publicado en Ophthalmology en 2016 sobre 145 estudios y 2.1 millones de participantes, proyecta que el 49.8% del planeta (unos 4,758 millones de personas) tendrá miopía, y un 9.8% tendrá miopía alta. En el año 2000 esas cifras eran 22.9% y 2.7%. En Latinoamérica, un metaanálisis de 2024 ya encuentra que cerca de 1 de cada 11 niños y adolescentes es miope. La miopía está en camino de ser la condición ocular más común que existe.
Y aquí está el punto que más me interesa transmitirle como oftalmólogo: el problema de fondo no es la graduación. Casi todos pensamos en la miopía como "necesito gafas más fuertes para ver de lejos". Eso es solo el síntoma. La miopía, en la mayoría de los casos progresivos, es un ojo que creció de más. Y un ojo que crece de más es un ojo que se estira por dentro, de por vida. Ver bien con gafas o con lentes de contacto resuelve el día a día, pero no toca esa raíz estructural. Por eso conviene entender la miopía no como un defecto de graduación, sino como una condición que acompaña al ojo a lo largo de toda la vida, con etapas distintas y con un especialista distinto en cada una.
La miopía es un ojo que crece de más, no una graduación más alta
Un ojo sano y sin defecto (lo que llamamos un ojo emétrope) mide en promedio cerca de 23.5 milímetros de adelante hacia atrás. Esa longitud, sumada a la curvatura de la córnea y al cristalino, hace que la imagen caiga exactamente sobre la retina. En la miopía, lo que ocurre en la mayoría de los casos es que el globo ocular se alarga: crece en su eje antero-posterior más de lo que debería. A esa medida la llamamos longitud axial, y es la verdadera protagonista de esta historia. Un ojo con miopía alta puede superar los 26 milímetros, y los casos más severos pasan de 30.
Lo que importa entender es que el ojo no fabrica tejido nuevo cuando se alarga. Lo estira. La retina, la coroides (que es la capa de vasos sanguíneos que nutre la retina) y la esclera se adelgazan al estirarse, igual que la pared de un globo cuando se infla. Ese estiramiento es crónico y silencioso. Adelgaza y tensiona la retina periférica, lo que predispone a desgarros. Reduce el aporte de sangre a la mácula, que es el centro de la visión fina. Deforma la cabeza del nervio óptico, donde nace el glaucoma. Y altera el cristalino, lo que adelanta la catarata.
En términos clínicos, hablamos de miopía alta cuando la graduación llega a −6.00 dioptrías o más y la longitud axial alcanza o supera los 26 milímetros. Le doy ese número porque cambia la conversación. Cuando un paciente entiende que su miopía es una medida de cuánto se ha estirado su ojo, y no solo el número de su receta de gafas, entiende también por qué el cuidado no termina cuando se quita los lentes.
Por qué importa: lo que el estiramiento le hace al ojo con los años
Aquí es donde los números confirman lo que vemos en consulta. El metaanálisis de referencia sobre las complicaciones de la miopía, de Haarman y colaboradores, publicado en Investigative Ophthalmology & Visual Science en 2020, midió cuánto más probable es cada enfermedad en un ojo miope alto comparado con un ojo sin defecto. Los números son contundentes:
- Degeneración macular miópica: hasta 845 veces más probable en la miopía alta. Es el daño en el centro de la visión por estiramiento y adelgazamiento de la mácula.
- Desprendimiento de retina: cerca de 12.6 veces más probable. La retina periférica adelgazada se desgarra y se separa.
- Catarata precoz: la catarata subcapsular posterior es unas 4.5 veces más probable, y la nuclear cerca de 2.9 veces. El ojo miope desarrolla catarata antes.
- Glaucoma: el riesgo sube de forma gradual con la graduación, desde un odds ratio de 1.50 en la miopía baja hasta 4.14 en la miopía alta, según un metaanálisis de dosis-respuesta publicado en American Journal of Ophthalmology.
Hay un dato que suelo compartir con los pacientes de miopía muy alta porque ordena las prioridades. En la cohorte holandesa de Tideman y colaboradores (2016), el riesgo de discapacidad visual no corregible a partir de los 75 años se dispara con la longitud axial: en ojos de 30 milímetros o más, ese riesgo supera el 90%. No es una sentencia, es una llamada a la vigilancia.
La conclusión más importante de toda esta evidencia, y la que cambia el discurso del "control de la miopía", es la del propio metaanálisis de Haarman: aunque la miopía alta concentra el mayor riesgo, la miopía baja y moderada también lo elevan de forma considerable. No existe un nivel "seguro" de miopía. En mi experiencia, esa frase reordena la conversación con cualquier paciente miope, tenga la graduación que tenga.
De dónde viene: genes y ambiente, no una sola causa
La miopía es multifactorial. No es culpa exclusiva de las pantallas ni puro destino genético: es la interacción de ambos. Del lado hereditario, tener un padre miope duplica aproximadamente el riesgo del hijo, y tener dos padres miopes lo multiplica cerca de cinco veces.
Del lado ambiental, el factor con mejor evidencia es uno que sorprende a muchos padres: el tiempo al aire libre. El ensayo de Guangzhou, publicado en JAMA en 2015, agregó 40 minutos diarios de actividad al aire libre en la escuela y redujo la incidencia acumulada de miopía a tres años del 39.5% al 30.4%. El umbral que se ha vuelto popular, las dos horas al día al aire libre, tiene respaldo real: los niños que cumplen ese tiempo mostraron menor riesgo incluso con mucho trabajo de cerca o con dos padres miopes. El mecanismo propuesto es la luz exterior de alta intensidad, que estimula la dopamina en la retina y frena el crecimiento del ojo, no simplemente "mirar a lo lejos".
¿Y las pantallas? La evidencia no señala al dispositivo en sí como causa directa aislada. El patrón que sí preocupa es la combinación de mucho trabajo de cerca y poco tiempo afuera, sobre una carga genética. La recomendación con mejor soporte no es prohibir la tableta, sino aumentar el tiempo al aire libre y aplicar pausas regulares. Conviene un matiz honesto de la revisión Cochrane de 2024: el aire libre previene mejor de lo que revierte. Una vez que la miopía se instala, frenar su progresión requiere otras herramientas.
La niñez: la ventana para frenarla (territorio del pediatra y el optómetra)
Aquí debo ser claro sobre los carriles, porque la honestidad sobre lo que cada especialista hace es parte del servicio. La etapa de control de la progresión en niños y adolescentes no es mi área de práctica directa. Es el territorio del oftalmólogo pediátrico y del optómetra, y son ellos quienes manejan estas herramientas. Las menciono porque entender que existe esta ventana es clave para cualquier familia con un hijo miope, y porque marca la primera etapa del recorrido del ojo miope.
La buena noticia es que en la niñez sí hay manera de frenar el crecimiento del ojo, con una reducción de la progresión que según la técnica va del 30 al 70%. Las opciones con mejor evidencia hoy son varias:
- Atropina en baja concentración: la atropina al 0.05% mostró en el estudio LAMP (Yam y colaboradores, 2019) una reducción de cerca del 67% en el avance de la graduación y del 51% en la elongación axial al año, con el mejor balance entre eficacia y efectos secundarios.
- Lentes de desenfoque periférico: las gafas tipo Stellest reducen la progresión cerca del 67% y la elongación axial alrededor del 53% con uso de al menos 12 horas al día. La lente de contacto MiSight reduce cerca del 59% la graduación y 52% el eje axial a tres años.
- Ortoqueratología (orto-K): lentes rígidos de uso nocturno que reducen la elongación axial, con respuesta variable según el paciente.
- Tiempo al aire libre: la medida preventiva de base, antes de que la miopía aparezca.
El criterio común a todas es que buscan frenar la elongación axial, no solo bajar la graduación. La cirugía no aplica en niños. Si usted tiene un hijo miope, el primer paso es acudir al oftalmólogo pediátrico o al optómetra para evaluar el control de la progresión mientras la ventana sigue abierta.
La vida adulta: aquí entro yo
Cuando el ojo termina de crecer, la graduación tiende a estabilizarse. Según los datos de COMET, el 77% de los miopes se estabiliza a los 18 años, el 90% a los 21 y el 96% a los 24. A partir de ahí se abre la etapa que sí es mi territorio: la cirugía refractiva del adulto.
Quiero ser honesto sobre lo que la cirugía hace y lo que no hace. La cirugía refractiva no cura ni revierte la miopía. El ojo sigue siendo largo y conserva su riesgo retiniano. Lo que la cirugía logra, y no es poco, es liberar al paciente de la dependencia de las gafas o los lentes de contacto, remodelando la córnea con láser o añadiendo un lente intraocular. Le quitamos los lentes, pero el cuidado del ojo miope continúa. Esa distinción es la base de una conversación honesta con cada paciente.
Las técnicas no son intercambiables, y elegir la correcta es el verdadero trabajo del cirujano de córnea:
- SMILE: extracción de una lentícula de tejido a través de una microincisión, sin necesidad de crear un colgajo (flap), lo que preserva mejor la integridad biomecánica del ojo. Corrige miopía de −1.00 a −10.00 dioptrías con astigmatismo de hasta −3.00. Soy pionero nacional de esta técnica en República Dominicana y la enseño como instructor.
- LASIK y Femto-LASIK: colgajo corneal más ablación con láser excímer, una técnica madura y precisa para graduaciones hasta cerca de −8 a −10 dioptrías.
- PRK / ASA: ablación de superficie sin colgajo, indicada en córneas más delgadas o profesiones con riesgo de trauma ocular.
- ICL (lente fáquico implantable): un lente que se coloca delante del cristalino, sin tocar la córnea. Es la herramienta correcta para la miopía alta, donde el láser ya no es seguro.
El punto experto, y el que distingue a un cirujano de córnea, no es saber operar con láser. Es saber cuándo no usarlo. Pasada cierta graduación, la córnea no debe adelgazarse más, y ahí "más láser" es la respuesta equivocada. En esos casos el ICL es la opción correcta. No es una solución universal. Es una opción más, disponible para el paciente en quien la combinación de graduación, grosor corneal y salud ocular lo permite. Esto depende del caso. Si le interesa el detalle de cómo se elige la técnica para miopía, escribí sobre la cirugía refractiva con SMILE en otro artículo.
El miope mayor: la catarata y por qué su historial importa décadas después
Aquí cierra el arco, y es donde el ojo miope vuelve a mis manos. El ojo miope desarrolla catarata más temprano: recordemos que la catarata subcapsular posterior es unas 4.5 veces más probable en la miopía alta. Cuando llega el momento de operar la catarata, el ojo miope alto presenta retos que un cirujano experto debe anticipar.
El primero es el cálculo del lente intraocular en ojos largos. Las fórmulas estándar pierden precisión en longitudes axiales extremas, con tendencia a sorpresas refractivas, por lo que se necesitan fórmulas de nueva generación y biometría óptica de alta precisión.
El segundo, y el más delicado, es el ojo que ya pasó por cirugía refractiva. Tras un LASIK, PRK o SMILE miópicos, los aparatos que miden la córnea sobrestiman su poder real, lo que lleva a una sorpresa hiperópica si se usan las fórmulas convencionales. Aquí hay que recurrir a calculadoras dedicadas, como la de la ASCRS, y a fórmulas específicas como Barrett True-K o EVO. Y esto conecta directamente las dos etapas de mi consulta: el paciente al que operé de cirugía refractiva a los 30 vuelve a mis manos a los 65 para la catarata, y su historial refractivo es información crítica para calcular bien su nuevo lente. El mismo especialista que entendió su córnea de joven es quien mejor calcula su lente de mayor. Esa continuidad de cuidado en el ojo miope no es marketing, tiene valor clínico real. Sobre la otra etapa de vida del ojo refractivo, la presbicia, traté un caso en este artículo de presbicia después de LASIK.
El tercer reto es quirúrgico: el ojo miope alto tiene mayor riesgo de desprendimiento de retina tras la cirugía de catarata, con cápsulas más laxas, lo que exige planificación y seguimiento retiniano cuidadoso.
El plan visual de toda una vida
Si reúno todo lo anterior, el ojo miope recorre un camino con etapas claras, y en cada una interviene quien mejor la domina. En la niñez, el pediatra y el optómetra trabajan para frenar la progresión mientras la ventana está abierta. En la juventud, una vez estable la graduación, la cirugía refractiva libera de los lentes. Y toda la vida, el ojo miope alto necesita vigilancia de la retina, la mácula y el nervio óptico, porque el riesgo estructural persiste aunque ya no use gafas. Más adelante llega la catarata, que en el miope se opera con un cálculo de precisión.
Entender la miopía como lo que es, un ojo que creció de más y que se estira por dentro, transforma la manera en que uno la cuida. Las gafas y la cirugía resuelven la visión. La salud del ojo miope se cuida con seguimiento, a cualquier edad. Si usted es miope, o tiene un hijo que lo es, lo más valioso que puede hacer es ponerse en manos del especialista correcto para la etapa correcta. En lo que toca a la vida adulta del ojo miope, esa es la conversación que tengo cada semana en consulta. Puede conocer los servicios de córnea y cirugía refractiva que ofrecemos para acompañar esa decisión.
Preguntas frecuentes
¿Usar gafas empeora la vista o hace que el ojo dependa de ellas?
No. Los estudios revisados por pares muestran de forma consistente que corregir la visión con gafas no acelera la progresión de la miopía. El ojo cambia por su propio crecimiento, no por usar los lentes. De hecho, dar menos graduación de la necesaria (subcorregir) no frena la miopía y puede acelerarla, así que ese mito conviene desmontarlo.
¿La cirugía cura la miopía?
No la cura. Elimina la dependencia de gafas o lentes de contacto, remodelando la córnea o añadiendo un lente, pero el ojo sigue siendo más largo y conserva su riesgo retiniano de por vida. Por eso el ojo miope operado sigue necesitando controles de retina, mácula y nervio óptico. Es una liberación de los lentes, no un borrado del riesgo.
¿La miopía deja de progresar a cierta edad?
En la mayoría de los casos sí, pero más tarde de lo que se cree. Según el estudio COMET, el 77% se estabiliza a los 18 años, el 90% a los 21 y el 96% a los 24. Una minoría sigue progresando entre los 20 y los 30 años, y por eso la cirugía refractiva exige una graduación estable antes de operar.
¿Las pantallas causan miopía?
La evidencia no señala la pantalla en sí como causa directa aislada. El patrón de riesgo es mucho trabajo de cerca combinado con poco tiempo al aire libre, sobre una predisposición genética. La medida con mejor respaldo es aumentar el tiempo afuera, al menos dos horas al día, y aplicar pausas regulares, no prohibir el dispositivo.
Tengo miopía muy alta y me dijeron que no soy candidato a LASIK. ¿Qué opciones tengo?
El láser tiene un límite: pasada cierta graduación, la córnea no debe adelgazarse más. Para la miopía alta la opción correcta suele ser el ICL, un lente fáquico que se implanta sin tocar la córnea. La evaluación con topografía y medición del grosor corneal es la que define cuál técnica es segura en su caso.
Aviso médico
Este artículo tiene fines educativos e informativos y no sustituye una consulta oftalmológica. Las decisiones sobre control de la miopía, cirugía refractiva o cirugía de catarata dependen de una evaluación completa que incluye refracción, topografía corneal, paquimetría, medición de la longitud axial y estudio del fondo de ojo. Los riesgos descritos son probabilidades poblacionales y no predicen el curso de un caso individual. Los resultados varían entre pacientes. Consulte con un oftalmólogo, y para temas de córnea y cirugía refractiva con un subespecialista en esa área, antes de tomar decisiones sobre su salud visual.
Referencias
- Holden BA, Fricke TR, Wilson DA, et al. Global Prevalence of Myopia and High Myopia and Temporal Trends from 2000 through 2050. Ophthalmology. 2016;123(5):1036-1042.
- Galvis V, et al. Myopia Prevalence in Latin American Children and Adolescents: A Systematic Review and Meta-Analysis. Cureus. 2024.
- Haarman AEG, Enthoven CA, Tideman JWL, et al. The Complications of Myopia: A Review and Meta-Analysis. Investigative Ophthalmology & Visual Science. 2020;61(4):49.
- Tideman JWL, et al. Association of Axial Length With Risk of Uncorrectable Visual Impairment for Europeans With Myopia. JAMA Ophthalmology. 2016.
- Degree of Myopia and Glaucoma Risk: A Dose-Response Meta-analysis. Ophthalmology.
- He M, et al. Effect of Time Spent Outdoors at School on the Development of Myopia Among Children in China. JAMA. 2015.
- Kido A, et al. Interventions to increase time spent outdoors for preventing incidence and progression of myopia in children. Cochrane Database of Systematic Reviews. 2024.
- Yam JC, et al. Low-Concentration Atropine for Myopia Progression (LAMP) Study. Ophthalmology. 2019.
- American Academy of Ophthalmology. Refractive Surgery Preferred Practice Pattern. 2022.
- American Academy of Ophthalmology. IOL Power Calculations in Eyes with Previous Corneal Refractive Surgery. Ophthalmology.
Artículo educativo del Dr. Juan F. Batlle Logroño, oftalmólogo subespecializado en córnea y cirugía refractiva, MD por Tulane University y Fellow del Bascom Palmer Eye Institute. Co-Director del Banco de Córneas de la República Dominicana y de CCCRP. Pionero nacional de ReLEx SMILE en RD. Consulta en Centro Láser, Santo Domingo.


