La República Dominicana acumula más de cuatro décadas de historia en cirugía refractiva, un dato que sorprende a muchos colegas internacionales cuando lo menciono en congresos. Según registros del Colegio Médico Dominicano y la Sociedad Dominicana de Oftalmología, nuestro país fue uno de los primeros del Caribe en incorporar tecnología excimer láser para corrección visual, en 1994. Esa historia no empezó en un laboratorio abstracto. Empezó con mi padre, el Dr. Juan F. Batlle Pichardo, en un consultorio donde la ambición no era comercial sino clínica: darle al paciente dominicano acceso a lo mismo que existía en Miami o Nueva York.
Escribo este artículo desde una perspectiva poco habitual. No como cirujano que presenta una técnica, sino como hijo de un pionero que creció viendo cómo se construyó, procedimiento a procedimiento, la oftalmología refractiva de este país. Y como profesional que ahora tiene la responsabilidad de continuar esa trayectoria con las herramientas de su propia generación.
Los cimientos: Dr. Juan F. Batlle Pichardo y el inicio de todo
Mi padre se formó como médico en Duke University y completó su fellowship en retina y vítreo en el Bascom Palmer Eye Institute, considerado el programa de oftalmología número uno del mundo. Cuando regresó a República Dominicana, el panorama de la especialidad era limitado. La cirugía de catarata se hacía con técnicas que hoy consideraríamos rudimentarias, y la cirugía refractiva simplemente no existía en el país.
En 1978, el Dr. Batlle Pichardo comenzó a realizar queratotomía radial (RK), un procedimiento que utilizaba incisiones manuales en la córnea para corregir la miopía. Era una técnica con limitaciones importantes, pero representaba el primer paso concreto hacia la corrección quirúrgica de errores refractivos en suelo dominicano.
Lo que siguió fue una secuencia de decisiones que transformarían la especialidad localmente. En 1985, mi padre trajo al país los primeros lentes intraoculares y el primer equipo de facoemulsificación para cirugía avanzada de catarata. Hasta ese momento, operarse de cataratas en República Dominicana significaba una experiencia muy diferente a lo que hoy conocemos. La incorporación de esa tecnología cambió los resultados quirúrgicos de forma radical.
Pero su visión iba más allá de la práctica privada. El Dr. Batlle Pichardo fundó el departamento de oftalmología del Hospital Elías Santana, creó el Banco de Córneas de la República Dominicana (que hoy sigue funcionando y del cual soy co-director) y estableció el Centro Láser, precursor directo de lo que hoy es CCCRP. Cada una de esas instituciones respondía a un problema concreto que él identificaba: falta de formación local, falta de tejido corneal para trasplantes, falta de acceso a tecnología láser.
1994: el excimer láser llega al país
El momento que marcó un antes y un después fue 1994, cuando el Dr. Batlle Pichardo instaló el primer excimer láser del país y comenzó a realizar Ablación Superficial Avanzada (ASA). Para ponerlo en contexto, el excimer láser había sido aprobado por la FDA apenas un año antes. La brecha entre la aprobación en Estados Unidos y su disponibilidad en República Dominicana fue mínima, algo notable para la época.
ASA permitía corregir miopía y astigmatismo vaporizando tejido corneal con precisión micrométrica. Los pacientes que antes dependían de lentes gruesos o que no calificaban para queratotomía radial ahora tenían una alternativa real. La recuperación era más lenta que con las técnicas actuales y las molestias postoperatorias eran mayores, pero los resultados visuales representaban un salto cualitativo enorme.
Dos años después, en 1996, mi padre desarrolló prototipos de lentes de colámero implantables (ICL), una línea de investigación que buscaba soluciones para pacientes con graduaciones altas que no podían tratarse solo con láser. Esta capacidad de mirar más allá de la técnica dominante del momento y explorar alternativas fue algo que definió su carrera.
La transición: del LASIK al femtosegundo
En 1998, CCCRP incorporó los primeros microquerátomos para LASIK avanzado (SBK, sub-Bowman keratomileusis), y poco después el láser de femtosegundo. El femtosegundo representó otra revolución: permitía crear el colgajo corneal con láser en lugar de una cuchilla mecánica, lo cual aumentaba la precisión y la seguridad del procedimiento.
Durante los años siguientes, la tecnología se fue acumulando. En 2007 trajimos al país el primer equipo de luz ultravioleta para Crosslinking corneal (CXL), un procedimiento que fortalece la córnea debilitada por queratocono. En 2011, realizamos la primera cirugía de catarata asistida por femtosegundo (FLACS) en el país. En 2012 incorporamos los anillos intracorneales (ICRS) como opción para pacientes con queratocono que necesitaban regularizar su córnea antes de considerar otras intervenciones.
Cada incorporación tecnológica respondía al mismo principio: ampliar las opciones disponibles para que más pacientes pudieran recibir tratamiento personalizado. No se trataba de acumular equipos por prestigio, sino de tener las herramientas necesarias para no tener que decirle a un paciente "esto aquí no se puede hacer".
Mi generación: SMILE, CXL avanzado y CAIRS
Me formé como médico en Tulane University y completé mi fellowship en córnea y cirugía refractiva en Bascom Palmer Eye Institute, el mismo programa donde se formó mi padre décadas antes, aunque en una subespecialidad diferente. Él se especializó en retina y vítreo. Yo elegí córnea y refractiva. Esa diferencia no fue casual: al regresar a República Dominicana, quería dedicarme al área donde veía mayor potencial de evolución tecnológica.
En 2017, introduje ReLEx SMILE en el país. SMILE permite corregir miopía y astigmatismo a través de una incisión de apenas 2 a 4 milímetros, sin crear colgajo corneal. La técnica cambia la ecuación de riesgo para el paciente: menor afectación de nervios corneales, menor incidencia de ojo seco postoperatorio y mayor preservación de la estructura biomecánica del ojo.
Traer SMILE a República Dominicana fue un proceso que implicó entrenamiento específico, inversión en equipo (el láser VisuMax de Zeiss) y un período de validación interna en el que comparamos nuestros resultados con los reportados en literatura internacional. Los resultados fueron consistentes, y SMILE se integró como una opción más dentro del abanico de técnicas que ofrecemos en CCCRP.
Pero el avance que considero más significativo en mi trayectoria es CAIRS (Corneal Allogenic Intrastromal Ring Segments). Comenzamos a realizar este procedimiento en 2020, siendo los primeros en el país. CAIRS utiliza segmentos de tejido corneal de donante para reforzar córneas debilitadas por queratocono, combinando los beneficios de los anillos intracorneales tradicionales con la biocompatibilidad del tejido humano. Es una técnica que aprovecha directamente la infraestructura del Banco de Córneas que fundó mi padre hace décadas, lo cual le da a esta historia una coherencia que no fue planificada pero que resulta evidente.
La línea del tiempo completa
Cuando miro hacia atrás y ordeno cronológicamente lo que ha pasado en CCCRP, la acumulación de capacidades es notable:
- 1978: queratotomía radial (RK/AK), las primeras correcciones refractivas quirúrgicas en el país.
- 1985: cirugía avanzada de catarata con lentes intraoculares, primer equipo de facoemulsificación.
- 1994: ASA con excimer láser, corrección refractiva con láser por primera vez en República Dominicana.
- 1996: prototipos ICL, exploración de lentes implantables para graduaciones altas.
- 1998: SBK/LASIK avanzado, microquerátomos y femtosegundo para creación de colgajo.
- 2007: Crosslinking corneal (CXL), primer equipo UV para tratamiento de queratocono.
- 2011: FLACS, primera cirugía de catarata asistida por femtosegundo.
- 2012: ICRS, anillos intracorneales para queratocono.
- 2017: ReLEx SMILE, extracción lenticular sin colgajo, pioneros nacionales.
- 2020: CAIRS, segmentos intrastromales de tejido corneal donante, primeros en el país.
Son más de cuarenta años de incorporación continua. No todos los procedimientos los realiza el mismo cirujano ni responden a la misma patología, pero todos comparten un hilo: la convicción de que el paciente dominicano merece acceso a la mejor tecnología disponible en su momento.
Lo que significa heredar una trayectoria
Hay algo que no se enseña en el fellowship ni en los congresos: lo que implica operar en el mismo quirófano donde tu padre operó durante décadas. No hablo de presión familiar. Hablo de una responsabilidad que va más allá de lo técnico. Cuando un paciente llega a CCCRP, muchas veces es referido por alguien que fue operado por mi padre hace veinte años. La confianza que depositan no es solo en mi formación. Es en una institución y en un apellido que ha estado presente en la oftalmología dominicana por más de cuatro décadas.
Esa continuidad tiene un valor práctico además del simbólico. El Banco de Córneas que fundó el Dr. Batlle Pichardo es lo que hace posible que hoy yo realice CAIRS con tejido de donante procesado localmente. La infraestructura de formación que él creó es la base sobre la cual entrenamos a la siguiente generación de oftalmólogos dominicanos. Y la cultura institucional de CCCRP, donde cada nueva técnica se incorpora solo después de validación rigurosa, es algo que heredé y que mantengo.
Mi padre estableció los cimientos. Mi responsabilidad es construir sobre ellos con las herramientas de mi tiempo, y preparar el terreno para lo que viene después.
Preguntas frecuentes
¿CCCRP es el centro de cirugía refractiva más antiguo de República Dominicana?
CCCRP tiene sus raíces en el Centro Láser fundado por el Dr. Juan F. Batlle Pichardo en los años 90, lo que lo convierte en una de las instituciones con mayor trayectoria en cirugía refractiva del país. La continuidad institucional, desde las primeras queratotomías radiales en 1978 hasta los procedimientos CAIRS actuales, no tiene paralelo en la región del Caribe.
¿Qué formación tienen los cirujanos de CCCRP?
El Dr. Juan F. Batlle Pichardo se formó en Duke University con fellowship en Bascom Palmer Eye Institute (retina y vítreo). El Dr. Juan F. Batlle Logroño se formó en Tulane University con fellowship en Bascom Palmer Eye Institute (córnea y cirugía refractiva). Ambos completaron su formación en instituciones reconocidas internacionalmente como las mejores en su campo.
¿Qué tecnologías están disponibles actualmente en CCCRP?
CCCRP ofrece el espectro completo de cirugía refractiva moderna: ASA, SBK/LASIK avanzado, ReLEx SMILE, lentes ICL, Crosslinking corneal, anillos intracorneales y CAIRS. La evaluación preoperatoria determina cuál técnica es la más adecuada para cada paciente.
¿Qué es CAIRS y por qué es relevante para pacientes con queratocono?
CAIRS (Corneal Allogenic Intrastromal Ring Segments) utiliza segmentos de tejido corneal de donante humano para reforzar córneas debilitadas. A diferencia de los anillos sintéticos tradicionales, el tejido biológico ofrece mejor integración con la córnea del paciente. CCCRP fue el primer centro en República Dominicana en realizar este procedimiento.
Referencias
- Sociedad Dominicana de Oftalmología. Registro histórico de tecnología oftalmológica en República Dominicana. Archivo institucional.
- Randleman JB, et al. "Corneal Allogenic Intrastromal Ring Segments (CAIRS) for Keratoconus." Journal of Refractive Surgery. 2021.


