Una paciente de 78 años llegó al quirófano en enero de 2026 con un ojo al borde de la pérdida anatómica. Años antes había tenido una queratitis infecciosa severa tratada con parche corneal. Cuando la evolución no alcanzó los objetivos visuales, fue llevada a implantación de una queratoprótesis de Boston tipo 1 como último recurso para preservar función visual. Pocas semanas después de colocada la prótesis, desarrolló una úlcera corneal en la región nasal del botón corneal que evolucionó rápidamente a derretimiento corneal (corneal melt). El adelgazamiento progresivo del tejido produjo prolapso parcial de la queratoprótesis, descentración de la óptica y pérdida de estabilidad del lente de contacto terapéutico que protegía la superficie. Había alto riesgo de extrusión completa de la prótesis y, con ella, pérdida del globo ocular.

El 29 de enero de 2026 realizamos la colocación de un parche corneal tectónico cubriendo el área de mayor adelgazamiento alrededor de la queratoprótesis. El tejido donante vino directamente del Banco de Córneas de la República Dominicana, del cual soy Co-Director, y esa logística es la que permite que este tipo de rescates sea posible en los plazos que una emergencia de córnea exige. Ocho semanas después la evolución era favorable: sin recurrencia infecciosa ni progresión del adelgazamiento, con la prótesis estabilizada y el globo ocular preservado. Este caso ilustra por qué el seguimiento riguroso de pacientes con queratoprótesis y la capacidad de intervenir quirúrgicamente de urgencia cuando aparece un melt son lo que separa la salvación del ojo de su pérdida.

La queratoprótesis de Boston tipo 1 como último recurso visual

La queratoprótesis de Boston tipo 1 (KPro Boston tipo 1) es un dispositivo que reemplaza la córnea central de pacientes con enfermedad corneal que ya no responden a trasplantes convencionales. Está indicada en casos de fracaso repetido de queratoplastia, queratitis infecciosa con mal pronóstico para injerto clásico, enfermedades de superficie ocular severas, y pacientes para quienes la función visual se perdería sin una alternativa protésica.

Su ventaja es clara: devuelve visión a ojos que ya no pueden sostener un trasplante biológico. Su costo es que introduce un cuerpo extraño permanente en la córnea, con todo lo que eso implica en términos de cuidado posterior. La superficie corneal que rodea la parte óptica de la prótesis requiere un manejo muy particular, y cualquier falla en esa superficie puede comprometer la estabilidad del dispositivo.

En nuestra práctica, una KPro Boston es una decisión que solo tomamos cuando las alternativas están agotadas y el paciente entiende el compromiso de seguimiento que viene con ella. Cuando esa decisión se toma bien, el resultado visual suele ser transformador. Cuando aparecen complicaciones, el margen de maniobra depende de la velocidad con que se actúe.

Corneal melt: la complicación que puede costar el ojo

El corneal melt (también llamado derretimiento corneal o queratólisis) es un adelgazamiento progresivo del estroma corneal. En el contexto de una queratoprótesis de Boston tipo 1, el melt es una de las complicaciones mejor documentadas en la literatura, con una incidencia reportada entre 2.4% y 30.4% dependiendo de la indicación de base (media de 13% en series combinadas, según el Technology Assessment de la American Academy of Ophthalmology, 2015). Las incidencias más altas se ven en enfermedades autoinmunes de superficie ocular y en secuelas de quemaduras químicas, que son justamente los grupos donde la KPro Boston se indica con más frecuencia.

En el ojo protésico, el melt suele aparecer en el tejido corneal que rodea la parte óptica del dispositivo. El mecanismo es multifactorial: procesos inflamatorios crónicos, isquemia localizada, infecciones superficiales, e interacción mecánica entre el tejido y el anillo de la prótesis pueden confluir en el mismo punto y generar adelgazamiento.

Lo crítico del melt es que puede evolucionar muy rápido. Un adelgazamiento que se detecta a tiempo se maneja con tratamiento médico intensivo y ajustes de superficie. Un adelgazamiento que ha progresado puede desestabilizar mecánicamente la prótesis, generar prolapso, descentración y, en los peores casos, extrusión completa con pérdida del contenido del ojo.

Las señales clínicas que exigen evaluación inmediata son:

Una evaluación oportuna puede cambiar radicalmente el pronóstico. En este caso específico, la paciente llegó con los tres primeros hallazgos simultáneos, lo que configuraba una emergencia quirúrgica genuina.

La decisión quirúrgica: parche tectónico

Cuando el adelgazamiento corneal alcanza un punto donde el tejido ya no es estructuralmente suficiente para sostener la prótesis, las opciones son limitadas. El tratamiento médico continuará combatiendo la causa inflamatoria o infecciosa, pero no va a reponer el tejido que ya se perdió. Una de las alternativas quirúrgicas más utilizadas en este escenario es el parche corneal tectónico: se coloca tejido corneal donante sobre el área adelgazada para restituir el grosor y la resistencia mecánica necesarias. La literatura también describe otras técnicas de rescate en el mismo espectro (membrana amniótica, injerto lamelar tipo keyhole, intercambio del portador corneal), y la elección depende del patrón específico del melt en cada caso. Sin intervención oportuna, un melt establecido puede progresar a exposición de la placa posterior, fuga de humor acuoso, extrusión de la prótesis y pérdida estructural del globo ocular.

El objetivo del parche tectónico no es óptico. No va a mejorar la agudeza visual por sí mismo. Su objetivo es estructural:

En el caso de esta paciente, el procedimiento del 29 de enero de 2026 cumplió los cuatro objetivos. El área nasal adyacente a la prótesis recibió el tejido donante como un refuerzo tectónico, la prótesis quedó estabilizada en su posición original, y el melt se detuvo.

Seguimiento postoperatorio y estrategia preventiva

Un parche tectónico exitoso no resuelve el problema de fondo. Lo que hace es comprar tiempo y restablecer la integridad estructural, pero el paciente con KPro sigue necesitando el mismo seguimiento riguroso que antes. En nuestro protocolo post-parche, la paciente entró a un esquema de controles frecuentes con tres prioridades:

Hasta el momento del cierre del seguimiento en abril de 2026, la evolución era favorable: sin recurrencia infecciosa, sin progresión del adelgazamiento corneal, prótesis estable en posición. El parche cumplió su función.

El Banco de Córneas como logística crítica

Un parche corneal tectónico requiere tejido corneal donante disponible en el momento en que la emergencia lo exige. Esa disponibilidad no es trivial. Un paciente con KPro Boston en melt no puede esperar semanas para que llegue tejido, porque en ese plazo la prótesis puede extruirse. La disponibilidad de tejido donante en ventana operativa corta es lo que convierte a este tipo de rescate en una opción real.

Como Co-Director del Banco de Córneas de la República Dominicana, tengo acceso directo al tejido donante que hace posible intervenciones de esta naturaleza. Esa logística es parte integral de la práctica que he construido: la integración entre procedimientos quirúrgicos complejos y suministro de tejido es lo que permite ofrecer rescates estructurales en plazos que otros centros no pueden cumplir.

El Banco de Córneas también abastece otros procedimientos que hacemos regularmente en Centro Láser: implante de segmentos CAIRS en casos complejos, reconstrucción de superficie tras queratoplastia fallida, injertos lamelares selectivos. En todos esos escenarios, la disponibilidad de tejido donante calificado es condición previa.

Preguntas frecuentes

¿Qué es un parche corneal tectónico?

Es un procedimiento quirúrgico donde se coloca tejido corneal donante sobre un área de la córnea que ha perdido grosor estructural, con el objetivo de reforzar mecánicamente la zona adelgazada. No busca mejorar la visión directamente, busca preservar la integridad anatómica del ojo.

¿Por qué aparece el corneal melt en un paciente con queratoprótesis?

Es una complicación multifactorial. Puede originarse en procesos inflamatorios crónicos, microinfecciones, isquemia del tejido que rodea la prótesis, o interacción mecánica entre el borde del dispositivo y el estroma adyacente. En muchos casos confluyen varios factores simultáneamente.

¿Cuánto tiempo después de un melt hay para operar?

No hay un plazo fijo, pero la intervención debe ser temprana. Un melt que ha progresado hasta prolapso de la prótesis o pérdida de estabilidad del lente de contacto terapéutico ya está en fase de emergencia quirúrgica. En ese punto, cada día sin intervención aumenta el riesgo de extrusión y pérdida del ojo.

¿El parche tectónico resuelve el problema definitivamente?

Estabiliza la estructura y detiene la progresión del melt, pero el paciente sigue necesitando el mismo seguimiento riguroso que requería antes. El parche no elimina la causa de fondo que generó el melt, por lo que el monitoreo continuo para detectar recurrencias es crítico.

¿Cualquier centro puede hacer este procedimiento?

Requiere dos condiciones: experiencia quirúrgica específica en cirugía de córnea de alta complejidad, y acceso rápido a tejido corneal donante. La segunda condición es con frecuencia el factor limitante, porque un paciente en emergencia no puede esperar la logística habitual de obtención de tejido.

Lo que este caso deja claro

Un paciente con queratoprótesis de Boston es un paciente que requiere cuidado de por vida. La prótesis le devuelve visión, pero no le devuelve la capacidad autónoma de la córnea original de defenderse de infecciones, inflamación e isquemia. Cuando esas amenazas se presentan y terminan en corneal melt, la intervención tiene que ser rápida y quirúrgica. El parche tectónico es la herramienta más confiable para ese rescate estructural, y su disponibilidad depende tanto de experiencia quirúrgica como de logística de tejido donante.

Si usted o un familiar es portador de una queratoprótesis de Boston y nota adelgazamiento visible de la córnea, cambio en la posición del dispositivo, o molestias nuevas persistentes, consulte con urgencia. El tiempo es el factor que más pesa en estos casos.


Sobre el autor

Dr. Juan F. Batlle Logroño es oftalmólogo especialista en córnea y cirugía refractiva. Graduado de medicina en Tulane University y Fellow del Bascom Palmer Eye Institute, es Co-Director de CCCRP y del Banco de Córneas de la República Dominicana. Atiende en Centro Láser, institución oftalmológica con más de 50 años de trayectoria en el país, donde lidera el programa de córnea y cirugía refractiva. Su práctica incluye rescates estructurales de alta complejidad, con acceso directo al tejido donante del Banco de Córneas para intervenciones en emergencia quirúrgica.

Aviso legal

Este contenido tiene fines educativos e informativos. No sustituye la consulta, el diagnóstico ni el tratamiento oftalmológico profesional. Los portadores de queratoprótesis de Boston requieren seguimiento especializado continuo; las decisiones quirúrgicas ante complicaciones deben tomarse con un especialista en córnea con experiencia en KPro. Los resultados descritos corresponden a una paciente específica y pueden variar según las condiciones clínicas de cada persona.

Referencias

  1. Chan CC, LoVerde L, Qiang J, Nordlund ML, Holland EJ. Incidence, Risk Factors, and Surgical Management of Boston Type 1 Keratoprosthesis Corneal Melts, Leaks, and Extrusions. Cornea. 2016;35(9):1165-72. PMID: 27391092.
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Última actualización: 17 de abril de 2026