Córnea · 8 min de lectura · Julio 2026

Protocolo de Atenas para queratocono: primero estabilizar, después corregir

Un joven de 24 años con queratocono progresivo recuperó visión 20/20 con el Protocolo de Atenas: crosslinking para frenar y PRK topoguiada para corregir.

Dr. Juan F. Batlle Logroño
Dr. Juan F. Batlle Logroño
Oftalmólogo, Especialista en Córnea y Cirugía Refractiva

Un joven de 24 años llegó a mi consulta con un queratocono que avanzaba en ambos ojos. Sin corrección, uno de sus ojos veía 20/70 y el otro apenas 20/200. Hoy, después de un plan de dos etapas conocido como Protocolo de Atenas, ve 20/20 sin gafas en los dos. Le cuento este caso porque explica bien una idea que repito en cada consulta de queratocono: antes de mejorar la visión, hay que asegurarse de que la córnea deje de deformarse.

El queratocono afecta a una porción pequeña de la población. Las estimaciones clásicas hablaban de alrededor de 1 de cada 2000 personas (Kennedy y colaboradores, 1986), aunque estudios más recientes, con mejor tecnología de imagen, sugieren que es más frecuente de lo que se pensaba. Es una enfermedad en la que la córnea se adelgaza y se abomba, y suele aparecer justo en la adolescencia y en los primeros años de la adultez, cuando más molesta.

El Protocolo de Atenas combina dos procedimientos con objetivos distintos. Uno frena la enfermedad. El otro corrige la visión. En mi experiencia, entender esa diferencia es lo que le permite al paciente tomar una buena decisión.

Primer plano de un ojo humano sano, imagen ilustrativa del artículo sobre el Protocolo de Atenas para queratocono.
Imagen ilustrativa. El Protocolo de Atenas busca estabilizar la córnea y devolver calidad visual.

Qué es el Protocolo de Atenas

El Protocolo de Atenas fue descrito por el Dr. John Kanellopoulos, y su lógica es sencilla de explicar aunque exija mucha precisión técnica. Se trata de unir el cross-linking corneal, que estabiliza biomecánicamente la córnea, con una PRK topoguiada, que regulariza su superficie con láser guiado por un mapa detallado del ojo.

La razón de combinarlos es que ninguno de los dos, por sí solo, resuelve el problema completo. El crosslinking estabiliza el colágeno de la córnea. Su objetivo principal es detener la progresión del queratocono, no revertirlo, aunque en algunos casos se observa además un leve aplanamiento de la córnea como efecto secundario. La PRK topoguiada, en cambio, sí puede mejorar la forma de la córnea y la calidad de la imagen, pero aplicarla sobre una córnea que todavía se está deformando sería construir sobre terreno que aún se mueve.

En su descripción original, el Protocolo de Atenas combina ambos procedimientos en una sola sesión, el mismo día. En este caso opté por realizarlos de forma secuencial: primero el crosslinking y, meses después de confirmar la estabilidad, la PRK topoguiada. Prefiero esa secuencia por una razón concreta que explico más adelante, y que para mí es el centro de todo el tratamiento.

El caso: un queratocono que seguía avanzando

Cuando evalué a este paciente en 2025, el queratocono era bilateral y estaba progresando. La agudeza visual sin corrección era de 20/70 en el ojo derecho y de 20/200 en el izquierdo, con una refracción que mostraba el astigmatismo irregular típico de esta enfermedad.

Con su mejor corrección en gafas alcanzaba 20/25 y 20/30, lo cual dice algo importante. Todavía veía razonablemente bien con lentes, pero el problema no era solo cuánto veía, sino que la córnea se deformaba cada vez más. Un queratocono que avanza no espera. Si no se interviene, la deformación continúa y las opciones futuras se estrechan.

Por eso, ante una progresión documentada, mi prioridad no fue quitarle las gafas de inmediato. Fue detener la enfermedad antes de que le costara más visión.

Primer paso: el crosslinking para frenar la progresión

En febrero de 2025 realicé un cross-linking corneal con técnica epithelium-off, o epi-off, en ambos ojos, sin complicaciones. Es el paso que estabiliza la córnea y le pone freno al avance del queratocono.

El crosslinking funciona reforzando los enlaces internos del colágeno corneal con la ayuda de riboflavina y luz ultravioleta. En la variante epi-off se retira una fina capa superficial de la córnea, el epitelio, para que la riboflavina penetre bien en el tejido. Es una técnica más establecida y con más años de evidencia detrás, y en un caso de progresión clara como este, la solidez del resultado pesa más que la comodidad de una recuperación más rápida.

Lo explico así a mis pacientes: el crosslinking no es la cirugía que te devuelve la visión, es la que protege lo que tienes. Sin ese freno, cualquier corrección posterior tendría los días contados.

La espera: 16 meses hasta confirmar la estabilidad

Aquí está la decisión que define este caso. Después del crosslinking no operé de inmediato. Mantuve al paciente en seguimiento durante aproximadamente 16 meses, documentando su estabilidad refractiva y tomográfica antes de dar el segundo paso.

Podría parecer una espera larga, y entiendo la impaciencia de quien quiere ver bien ya. Pero corregir con láser una córnea que todavía cambia de forma es un error que se paga caro: el resultado se pierde a medida que la enfermedad sigue su curso. Antes de proponer la PRK, el protocolo incluye confirmar que la córnea de verdad se detuvo, y eso se comprueba con topografías repetidas en el tiempo, no con una sola medición.

Cuando los mapas mostraron que la córnea llevaba meses estable, supe que era el momento. La estabilidad biomecánica no se asume, se documenta. Esa paciencia es la que hace que el segundo paso valga la pena.

Segundo paso: la PRK topoguiada para regularizar la córnea

El 25 de junio de 2026 realicé la PRK topoguiada, el componente del Protocolo de Atenas que trabaja sobre la calidad visual. A diferencia de una PRK convencional, que corrige básicamente lo mismo que unas gafas, la PRK topoguiada busca regularizar la superficie y reducir las aberraciones de alto orden que las gafas no corrigen.

El plan quirúrgico se construye a partir de un mapa topográfico detallado de cada córnea, de modo que el láser trabaja sobre los puntos específicos donde la superficie es más irregular. En este caso apliqué una corrección de aproximadamente −1.50 −1.00 × 160 en el ojo derecho y −1.50 −0.50 × 005 en el izquierdo, usando una zona óptica de 6.0 mm. La personalización del tratamiento para cada ojo es justo lo que separa un buen resultado de uno excelente en el queratocono.

Es importante ser honesto sobre los límites. La cantidad de tejido que se puede tratar en una córnea con queratocono es limitada, porque ya es una córnea más delgada de lo normal. Por eso el objetivo de la PRK topoguiada aquí no es una corrección agresiva, sino una regularización inteligente que aproveche cada micra.

El resultado: de 20/200 a 20/20

Al control de la primera semana después de la PRK, el paciente veía 20/20 sin corrección en ambos ojos. La recuperación fue excelente, sin complicaciones clínicas.

Vale la pena poner ese número en contexto. El ojo que partía de 20/200 sin gafas, y que ni siquiera con su mejor corrección pasaba de 20/30, terminó viendo 20/20 sin nada encima. No es solo que vea más líneas del optotipo. Es que recuperó independencia de las gafas en un ojo que la enfermedad estaba llevando en dirección contraria.

Este es el tipo de resultado que el Protocolo de Atenas hace posible cuando se respeta su secuencia. La combinación de estabilizar primero y regularizar después es una estrategia que ha dado resultados consistentes en pacientes bien seleccionados.

Cuándo tiene sentido el Protocolo de Atenas, y cuándo no

No es una solución universal. Es una opción más, disponible para pacientes con queratocono que reúnen ciertas condiciones, y la evaluación previa es la que decide si alguien es candidato.

Para que este plan tenga sentido suelen coincidir varios factores. El queratocono debe haberse estabilizado tras el crosslinking, la córnea debe conservar suficiente grosor para tolerar la PRK, y la irregularidad debe ser tratable con láser en lugar de necesitar otras herramientas como los segmentos corneales. Cuando la deformación es muy marcada, a veces la mejor jugada no es el láser sino un segmento de tejido donante que reordene la córnea, algo que valoro caso por caso gracias al acceso directo al Banco de Córneas.

Lo que nunca cambia es el orden. Primero se detiene la enfermedad, luego se corrige la visión. Invertir esa secuencia, o saltarse la confirmación de estabilidad, es la forma más común de terminar con un resultado que no dura. Esto depende del caso, pero el principio es firme.

Preguntas frecuentes

¿El Protocolo de Atenas cura el queratocono?

No. El crosslinking detiene la progresión de la enfermedad y la PRK topoguiada mejora la forma de la córnea y la visión, pero el queratocono no desaparece. Lo que se logra es estabilizarlo y rehabilitar visualmente al paciente, que es un objetivo distinto de una cura.

¿Por qué esperar tantos meses entre el crosslinking y la PRK?

Porque la PRK debe hacerse sobre una córnea que ya dejó de deformarse. Si se corrige con láser mientras el queratocono todavía avanza, el resultado se pierde con el tiempo. La espera sirve para documentar la estabilidad con topografías repetidas antes de dar el segundo paso.

¿Cualquier persona con queratocono es candidata?

No. Depende de que el queratocono esté estable, de que la córnea tenga suficiente grosor y de que la irregularidad sea tratable con láser. La única forma de saberlo es un estudio detallado del ojo, que incluye topografía y medición del espesor corneal.

¿Es dolorosa la recuperación?

La PRK y el crosslinking epi-off implican una molestia en los primeros días, mientras el epitelio de la superficie se regenera. En este caso el paciente presentó lagrimeo leve que resolvió pronto, sin dolor significativo, y la visión se recuperó en la primera semana.

Estabilizar hoy para ver bien mañana

Si tiene queratocono y le preocupa que avance, o le dijeron que solo le queda esperar, vale la pena una segunda opinión con estudios actualizados. El Protocolo de Atenas no es para todos, pero para el paciente indicado combina lo mejor de dos mundos: frena la enfermedad y devuelve calidad visual.

Si quiere entender mejor el primer paso de este plan, en el blog explico cómo funciona el crosslinking en el queratocono con más calma. Y si su caso viene de una córnea muy irregular, quizás le interese leer sobre los segmentos corneales de tejido donante, otra herramienta que uso cuando el láser no es la mejor opción. Puede conocer todo lo que hacemos en córnea y cirugía refractiva en la página de nuestra experticia.

El Dr. Juan F. Batlle Logroño es oftalmólogo subespecializado en Córnea y Cirugía Refractiva, Fellow del Bascom Palmer Eye Institute (University of Miami) y Director Médico del Banco de Córneas de la República Dominicana. Los datos de este caso se publican de forma anonimizada, con el consentimiento correspondiente.

Este contenido tiene fines educativos e informativos. No sustituye la consulta, el diagnóstico ni el tratamiento médico profesional. Ante cualquier duda sobre su salud, consulte a su médico.

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