Soy oftalmólogo de córnea y cirugía refractiva, y ejerzo en Santo Domingo. Hace poco recibí el certificado que me acredita como Miembro Activo de la Sociedad Dominicana de Oftalmología. Si alguien lo lee sin contexto, podría pensar que estoy empezando. Es al revés. Llega después de más de una década operando en el país, de formarme en dos de las instituciones más exigentes de Estados Unidos, y de venir de una familia con una historia larga dentro de esta Sociedad, que mi abuelo ayudó a fundar.
La membresía llega ahora por una razón concreta. Cuando uno se forma fuera del país, los títulos que trae deben pasar por un proceso de homologación para que sean reconocidos aquí. Ese proceso toma tiempo y paciencia, y lo completé sin atajos. Por eso el reconocimiento formal, que para muchos colegas ocurre temprano, en mi caso llega después de años de práctica.
Le cuento mi historia porque explica algo que me importa: se puede tener la mejor formación posible y aun así querer ejercerla en casa.
La oftalmología se hablaba en la mesa de mi casa
Crecí escuchando hablar de córneas, de pacientes y de cirugías en el comedor de mi casa. No era un tema de trabajo, era la vida de mi familia. Mi abuelo, Oscar Batlle Morel, fue socio fundador de la Sociedad Dominicana de Oftalmología y realizó el primer trasplante de córnea que se hizo en el país, en septiembre de 1950. Con los años, cuatro miembros de mi familia llegaron a presidirla: mi abuelo, su hermano Cosme, mi padre Juan Batlle Pichardo y mi tío Iván. Es la única familia con cuatro presidentes en la historia de la institución.
Soy la tercera generación de esta línea, y sé la responsabilidad que eso implica.
Esa herencia no es solo un apellido. Es una forma de trabajar: poner el rigor por delante, tratar bien al paciente y no conformarse. Con esa idea metida desde niño salí a formarme.
Me fui a estudiar donde mejor pudiera
Estudié Neurociencia en Vanderbilt y luego Medicina en Tulane, donde también hice la residencia de oftalmología. Al terminar entré como fellow de córnea y enfermedades externas al Bascom Palmer Eye Institute, en Miami, que la revista U.S. News & World Report ha clasificado como el instituto de oftalmología número uno de Estados Unidos por más de veinte años seguidos.
Tuve maestros a los que les debo lo que soy. En Tulane, el Dr. Ramesh Ayyala, el Dr. Delmar Caldwell, que en paz descanse, el Dr. Miles Friedlander, y los jefes del servicio de córnea del hospital de veteranos de Luisiana, el Dr. Peter Kastl y la Dra. Rebecca Metzinger, que fueron quienes me contagiaron el amor por esta subespecialidad. En Bascom Palmer me formaron como fellow los doctores Eduardo Alfonso, Richard Forster, William Culbertson, Kendall Donaldson, Sonia Yoo, Víctor Pérez, Guillermo Amescua, Carol Karp, Anat Galor y Terence O'Brien, y aprendí de la mano del Dr. Sander Dubovy cómo dirigir un banco de córneas dentro de una práctica completa.
Escribo estos nombres a propósito. Detrás de un cirujano de córnea hay años de estar parado al lado de gente que sabe más que uno, viendo cómo resuelven lo difícil. Esa parte no aparece en un título, pero es la que de verdad forma.
Volver era la parte fácil de decidir
Con esa formación, quedarse afuera es una opción cómoda y conocida. Yo tenía claro otra cosa. Quería traer lo que aprendí a mi país y ponerlo al servicio de la gente de aquí, en el mismo lugar donde mi abuelo y mi padre atendieron a varias generaciones de dominicanos.
Ejerzo en República Dominicana desde 2015, en el Centro Láser de Santo Domingo. Mi trabajo tiene dos caras que se complementan. Una es la cirugía refractiva: ayudar a alguien a dejar las gafas con la técnica que de verdad le conviene, sea SMILE, LASIK, PRK o un lente ICL para las miopías altas que el láser no alcanza. Fui el primero en traer el ReLEx SMILE a República Dominicana, y hoy formo a otros cirujanos en esa área.
La otra cara es la córnea compleja: el queratocono, las ectasias y el rescate de córneas que otros dan por perdidas. Ahí trabajo con el crosslinking, con los segmentos de tejido donante (CAIRS) que adopté desde el 2020, y con la ventaja de dirigir médicamente el Banco de Córneas, que me da acceso al tejido que muchas de esas cirugías necesitan. Ese acceso no lo tiene cualquiera, y es parte de lo que puedo ofrecerle a un paciente complejo.
Con los años, el trabajo dejó de ser solo operar. Soy subespecialista en córnea y cirugía refractiva desde el 2015, formo a otros cirujanos como preceptor del programa de cirugía refractiva de la Alianza de Cirujanos Refractivos, y presento nuestros casos en congresos de la región desde hace más de una década. Uno no llega a enseñar la subespecialidad el mismo día que la aprende.
Nada de esto lo hago solo. Lo hago dentro de un equipo y de instituciones que mi familia ayudó a construir, y esa continuidad es, para mí, la mejor parte del trabajo.
La homologación, el requisito que quise cumplir
Un médico formado en el extranjero puede tener todos los títulos del mundo, pero para ejercer con pleno reconocimiento en República Dominicana tiene que homologarlos. Es un proceso de validación que confirma, ante las instituciones del país, que la formación cumple con lo que se exige aquí.
Podía haberlo dejado para después, como pasa muchas veces. Preferí cumplirlo. Me parece que si uno va a ejercer en su país, lo correcto es hacerlo con los requisitos completos, sin excepciones por el nombre que uno cargue. Completar esa homologación es lo que hoy me permite entrar como Miembro Activo a la Sociedad que mi abuelo fundó.
No lo veo como un trámite vencido. Lo veo como cerrar bien las cosas: hacer valer aquí, con todas las de la ley, la misma formación que apliqué durante años.
Lo que esto significa para quien se sienta frente a mí
Al final, un paciente no busca un currículum. Busca a alguien en quien confiar cuando se trata de sus ojos. Lo que le puedo decir es esto: lo que aprendí en Bascom Palmer y en Tulane lo aplico aquí, todos los días, con la misma exigencia con la que me formé. Y lo hago en mi país, cerca de mi gente, en el Centro Láser de Santo Domingo, con el respaldo de un banco de córneas y de un equipo que conozco.
Esa combinación, formación de primer nivel y compromiso local, es lo que ofrezco. No como una promesa, sino como el resultado de un camino que decidí recorrer completo.
Preguntas frecuentes
¿El Dr. Juan Batlle Logroño es nuevo en la oftalmología?
No. Es un oftalmólogo con años de ejercicio, subespecialista en córnea y cirugía refractiva desde 2015, con residencia en Tulane y fellowship en el Bascom Palmer Eye Institute, y hoy forma a otros cirujanos como preceptor de un programa de fellowship en cirugía refractiva. La membresía reciente como Miembro Activo de la Sociedad Dominicana de Oftalmología corresponde a la homologación formal de sus títulos, no al inicio de su carrera.
¿Qué es la homologación de títulos médicos?
Es el proceso mediante el cual un profesional formado en el extranjero valida sus títulos para que sean reconocidos oficialmente en el país donde va a ejercer. Confirma que la formación cumple con los requisitos nacionales.
¿Dónde se formó el Dr. Batlle Logroño?
Estudió Neurociencia en Vanderbilt University y Medicina en Tulane University, donde también completó su residencia en oftalmología. Su subespecialización en córnea y enfermedades externas la realizó como fellow en el Bascom Palmer Eye Institute de la Universidad de Miami.
¿Dónde ejerce el Dr. Batlle Logroño?
Ejerce en el Centro Láser de Santo Domingo desde 2015, en cirugía refractiva y córnea, y dirige médicamente el Banco de Córneas de la República Dominicana.
¿Qué procedimientos realiza el Dr. Batlle Logroño?
En cirugía refractiva opera con ReLEx SMILE, LASIK, PRK y lentes ICL para corregir miopía, astigmatismo e hipermetropía. En córnea trata el queratocono con crosslinking y segmentos de tejido donante (CAIRS), y realiza trasplantes y rescates corneales complejos.
¿Por qué eligió ejercer en República Dominicana?
Por continuar el trabajo de su familia, tres generaciones de oftalmólogos dominicanos, y por poner su formación al servicio de los pacientes de su país.
Una historia que sigue
Si le interesa conocer más de dónde vengo, escribí también sobre las tres generaciones de oftalmólogos de mi familia. Y si quiere ver en qué trabajo hoy, puede leer sobre los segmentos corneales de tejido donante o sobre la cirugía refractiva sin colgajo con SMILE. Todo lo que hacemos en córnea y cirugía refractiva está en la página de nuestra experticia.
Gracias por leer hasta aquí. Cuidar la visión de una persona es un privilegio que no se toma a la ligera, y me alegra poder ejercerlo en casa.
El Dr. Juan F. Batlle Logroño es oftalmólogo subespecializado en Córnea y Cirugía Refractiva, Fellow del Bascom Palmer Eye Institute (University of Miami) y Director Médico del Banco de Córneas de la República Dominicana. Es la tercera generación de una familia de oftalmólogos dominicanos.


